lunes, 11 de junio de 2012

Feliz 8 de Junio

Yo no sabía que SOMOS muchos, ni siquiera sabía que pertenecía a ese SOMOS, simplemente el 8 de Junio he salido, por pura intuición e intención, con algo puesto del revés... la tristeza :-(
y he estado feliz y sonriendo todo el día :-)



Os dejo el enlace en donde he visto este precioso video, como otros muchos textos y lecturas que hay en este maravilloso blog: Encuentos.com

miércoles, 16 de mayo de 2012

El universo de las motivaciones

Sobre esperas y motivaciones y tiempos perdidos, un buen ejemplo:




sábado, 17 de marzo de 2012

La historia de Tico y Ana


Hubo una vez en perrito, llamado Tico, color canela, de grandes orejas y naricilla oscura y muy pequeña.
Vivía con una familia que lo cuidaba y lo mimaba. Pero él se sentía muy triste porque su dueña Ana muchas veces se enfadaba con él. El no podía entender esos enfados, era un perro muy obediente, traía las zapatillas y siempre recogía su camita cuando se levantaba. De repente su dueña lo agarrraba por la correa y le obligaba a permanecer en una esquina sin moverse o lo encerraba en un balcón. Algunas veces era bastante brusca al hacerlo. Tico no entendía porqué pasaba eso, parecía una dueña tan maja...

Así que ante cualquiera de esos castigos simplemente aullaba y lloraba . Pero, era curioso, eso parecía que enfadaba a su dueña mucho más, era imposible entender por qué se comportaba así con él, - ¿por qué su dueña no podía escuchar su protestas y hacerle caso?, nunca entendía lo que le molestaba o sus necesidades- pensaba Tico.

Pero al otro lado la historia era diferente. Ana su dueña, estaba desesperada con Tico, parecía imposible que el perrito entendiera algo de lo que se le decía para mejorar su conducta. - Es muy rebelde,  -pensaba Ana, - le digo que se siente y no lo hace. Le llamo para comer y no atiende. Está siempre en su mundo, es muy rebelde, - repetía. - A veces me desespera tanto su rebeldía que le castigo para que aprenda, pero entonces se pone a aullar, no para, es muy molesto, no sé qué le puede pasar- concluía Ana.

Un buen día Ana decidió visitar a su amiga veterinaria Elsa para preguntarle por la conducta de Tico.
Después de contar las innumerables trastadas que hacía su perro y lo poco obediente que era, Elsa miró a Tico con ternura, que en ese momento estaba olisqueando su bata ajeno a todo y a todos, y le indicó: - ven Tico tengo algo muy rico para ti. Pero Tico siguió a lo suyo y ni se inmutó. Entonces le dijo a Ana:
- déjamelo un día y podré decirte por qué actúa así tu perrito.

Ana le pasó la correa a Elsa y marchó de la tienda ya mucho más tranquila. - Mañana sabré que le pasa a mi perro, - pensó Ana.

A la mañana siguiente Tico recibió a Ana moviendo con energía su rabito, se le veía más contento de lo normal, Ana se dio cuenta del cambio y le preguntó a Ana. - ¿has logrado averiguar porqué Tico se comporta así?.

- Ya lo creo - dijo Ana, - verás, tu perrito tiene un problema no muy común, no puede escuchar.

La dueña se quedó perpleja con la respuesta - ¿cómo no va a poder escuchar mi Tico con esas grandes orejas? ¡eso es imposible! - dijo con incredulidad Ana.

Entonces la veterinaria le explicó que había nacido con unos pequeños tapones en sus oídos que le cerraban
el pabellón auditivo y que eso era muy delicado y no se podía operar, por lo que su perro no iba a ser capaz
de oirle nunca.

Ana se quedó muy triste y preocupada con la respuesta. - Y... ¿cómo puedo hacer para que me atienda? - preguntó abatida.

Elsa miró a ambos con una sonrisa y simplemente dijo: - es fácil, debes hacer que te mire a la cara...

- Cuando llegues a casa, - prosiguió Elsa, - ponte en la cara una golosina, sujétala con un celo sobre tu nariz o en la frente. Luego deja a Tico que se acerque, la huela y la quiera y  después quítatela y dásela. Repite esto tres vez al día durante tres semanas luego ven a verme.

Ana se fue con Tico a casa e hizo lo que su amiga le indicaba.

A su vez Tico también andaba preocupado con el comportamiento de su dueña y le comentó a un Galgo, colega suyo que vivía dos pisos más abajo y con el que le gustaba salir a mear:
- ¿Qué podría yo hacer para que mi dueña me quisiera más? - dijo Tico.
- Tu dueña te quiere mucho, no seas bobo, lo que pasa es que tú eres muy rebelde y nunca le haces caso- concluyó el Galgo. - La próxima vez que tu dueña te dé una golosina o algo rico, para que se ponga contenta, simplemente lámele la mano. Eso les gusta mucho. A mi me funciona y me tienen a cuerpo de rey, dijo entusiasmado el Galgo.
- Así haré - dijo Tico a su amigo - espero que tengas razón y cambie todo.

Al cabo de las tres semanas Ana y Tico fueron a visitar a la veterinaria.

- Hola Ana, - dijo Elsa - ¿qué tal con tu perro?. - Fenomenal - contestó Ana entusiasmada. Ahora me hace caso en todo, siempre anda pendiente de lo que le digo, me mira y se sienta, me obedece mucho más y jugamos mucho, estoy muy contenta con él. Y a él lo veo distinto conmmigo, cada día más feliz, no deja de lamerme la mano, es divertido. Si alguna vez no me atiende, como ya entiendo lo que le pasa, me acerco y le doy una golosina y entonces ya vuelve a estar interesado en todo lo que hago. Me alegro - dijo Elsa, - como ves, todo era cuestión de saber lo que le estaba sucediendo realmente a Tico. Nada más.

Al otro lado de la historia el perrito Tico estaba entusiasmado con el comportamiento de su dueña, ya no le castigaban en una esquina y todos eran felices. Comentaba a su amigo el Galgo: - no sé realmente que ha podido cambiar, pero ¡tu truco ha funcionado! poco después de hablar contigo, una mañana, vi una golosina en la cara de mi dueña, una de esas golosinas ricas que tanto nos gustan a nosotros los perros, y luego ví otra y otra, siempre me las acababa dando. Yo hice lo que dijiste y le daba un lametón cada vez que me daba esa rica golosina. Ahora cada día que me levanto lo primero que hago es fijarme a ver si hay una rica golosina en la cara de mi dueña. Cuando estoy jugando miro a Ana, quizá vuelva a tener esa rica golosina encima de su nariz. Cuando me pone la correa, la miro otra vez, ella con la mano me dice que me siente y yo me siento... ¿quizás vea la golosina ahora?. Y cuando me entra el hambre la miro siempre. Incluso a veces, sin venir a cuento, de repente mi dueña me pone una golosina en la boca. Yo no paro de darle lametones y ¡es fántastico!, ahora vivo muy feliz, ¡no la pierdo de vista!, es que me gustan mucho las golosinas - le decía Tico a su amigo el Galgo.

Y así fue como Ana y Tico se llevaron cada vez mejor . A los dos se les olvidó por completo que no podían escucharse. Y es que, como le comentaba el Galgo entre su círculo de amistades: - con empatía, hay entendimiento y con entendimiento ¡hay lametones y golosinas siempre!.

C.M.

martes, 14 de febrero de 2012

Pequeño cuento de final feliz

Vivía en un lejano planeta un niño.

Vivía en otro lejano planeta una niña.

Y en una estrella, también lejana, vivía un grupo de personas llamadas lectores.

La niña deseaba con todas sus fuerzas que le trajeran un gran regalo: la paz en el mundo, que las gentes se llevaran bien, que no hubiera envidias, ni odios, ni malos modos, ni violencia. Deseaba los mares limpios, los árboles perdurables, las sonrisas llenas de paz y miradas llenas de amor del bueno en todas las gentes.
El niño deseaba con todas sus fuerzas su gran regalo: tener a su lado a la niña... para poder disfrutar un día de todos esos deseos cumplidos, pues sabía que la niña, siendo tan cabezota, todo aquello en lo que se empeñaba lo lograba.

Los lectores, desde su pequeña estrella, deseaban con todas sus fuerzas que los niños tuvieran sus regalos cuanto antes, para poder vivir todos más felices.

Y mientras tanto... leían pequeños cuentos con esperanza.


No había mostruos en este cuento, el Universo sencillamente se los había tragado.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Felicitación navideña 2012


Felicitación navideña para peques y personas grandes con alma de niños.
(pulsa en ella para verla más grande)

jueves, 1 de diciembre de 2011

La jugada maestra y la sabiduría

Me gusta jugar al ajedrez, es un juego apasionante en el que se ponen a prueba muchas facultades de las personas, la visión, la perspicacia, la intuición, la agilidad de pensamiento, la estrategia, la inteligencia, la coordinación, la psicología de conducta, etc.
La vida, al fin y al cabo, es también como una partida de ajedrez.
Para cada una de las circunstancias importantes de esta vida siempre hay y habrá una nueva partida. Pero con los años y la experiencia yo me he ido dando cuenta de que siempre se realizan las mismas jugadas y con unos mismos tipos de jugadores.

Hay un tipo de jugadores, principiantes, que solo aprecian las jugadas más inmediatas, creen en ellas y se posicionan. Luego solo juegan defendiéndose de todo el resto de jugadas que se van sucediendo, sin entender porqué discurre el juego de esa manera. Finalmente se repliegan y se dejan vencer.

Hay otro tipo de jugador más avanzado o simplemente más avispado, que cree advertir la intención del adversario desde las primeras jugadas, se posiciona con prudencia y va esquivando el resto de jugadas, le termina perturbando el aplomo de su rival y se acerca al final con pura espontaneidad y pánico, al no comprender como el juego no se ha desarrrollado tal como pensaba.

Luego están otro tipo de jugadores ya más profesionales, esos no solo ven las primeras jugadas mientras van pensando en las que harán después, advierten también los siguientes movimientos del adversario, van despacio, cubriendo sus piezas, no dejando ni una sola pieza clave sin defensa y llegado el momento, cuando imaginan la partida segura y ganada, ya no les importa descubrir su estrategia pensando que ya nada puede cambiar. Pero, a veces, se equivocan y una jugada inesperada por pura rabia de un contrario caótico o a la desesperada, les deseliquibra. Quizá ganen, pero sudan.

El tipo de jugadores plenamente profesionales son los más envidiados por su alta capacidad, mantienen un ataque tan constante y sosegado que muy pocos son capaces mentalmente de resistirles.

Finalmente, quiero creerlo, debe de haber un tipo de jugador, el jugador maestro, yo no lo he visto nunca. Debe ser un jugador principalmente seguro de sí mismo, lo que ya resulta muy complicado de encontrar. A cada nueva jugada ha de tener muy claro cómo actuar. Desde una posición mental privilegiada, no es que sepa que va a ganar a su contrario, ni que crea que tiene las mejores piezas o el mejor posicionamiento. No es nada de eso. Es tan solo que sea jugador maestro porque no le importe ni ganar ni perder.

Esta vida siempre parece un juego que hay que ganar. Nos dicen que ser mejor que el otro es la mejor manera de triunfar. Pero no es cierto. La mejor manera de salir adelante en una vida, que siempre es algo temporal, es estar seguro de lo que es, nuestro yo, mientras vivamos con esa consciencia, será lo único que nos será perenne.

Nadie sale ileso en cualquier lucha, así que es absurdo pelear si el resultado es pura y simplemente quedar mal herido.

Haz tu vida o tu trabajo lo mejor que puedas y sepas, no busques ganar creyendo que eso será definitivo, no existe nada definitivo, ni tan siquiera eso nos sobrevivirá, pelea por lo que consideras justo sin intimidar a los demás, eso no es juego limpio, vive la vida como si en ella no hubiera perdedores ni ganadores. Lo más bonito y lo más sereno para un espíritu en paz es imaginar que siempre, seas buen o mal jugador de ajedrez, quedas en tablas, porque la vida si se torna larga, en cada nueva jugada inesperada ya se encarga de decírtelo.

Ojala un día llegue a ser jugador maestro de ajedrez, sé que aún me queda aprender mucho y ni idea de si llegaré a tener el privilegio de conseguirlo, pero seguiré intentándolo.

Ah, se me olvidaba, existe un tipo de jugador extraño, un jugador que yo hasta ahora ni me imaginaba que podía existir, un jugador que me ha dejado flipada, se trata de mi sobrina de 10 años, cuando jugamos al ajedrez sabe con total seguridad que ella no va ganar, simplemente porque es muy consciente de que aún es pequeña, entonces simplemente me dice: venga, agiliza la partida y gáname de una vez que esto resulta pesado, se pierde mucho el tiempo y me aburro.

La infancia: todo un ejemplo de sabiduría, en serio.

:-)

martes, 27 de septiembre de 2011

PREPARADOS, LISTOS... YA

Son tiempos muy difíciles. Tal vez por este motivo me he decidido a escribir esto.

Hoy en día el grito y la protesta al aire, son los medios considerados más eficaces para conseguir doblegar la voluntad de un empresario, una empresa, una sociedad, un mundo. El grito y el vaciado ruidoso de gargantas y conciencia parecen ser los únicos medios de respuesta para salir adelante.

A través de los cristales uno ve, uno escucha, al otro lado, el grito, levantándose amenazador, con gran sonoridad, poderoso y contundente, es el golpe sonoro que busca sacudir una conciencia, tal vez un bolsillo.

Se nos ha olvidado, tal vez muchos ni lo han conocido, la manera en que nuestros padres, nuestros abuelos, se buscaron el sustento para poder salir adelante... y sacarnos adelante. Se nos han olvidado las emigraciones a Europa con una simple maleta llena de preocupaciones y sueños, los reenevíos de dinero a la casa paterna para ayudar al sustento familiar, las cruzadas de charco para "hacer las Américas" y poder regresar un día, (algunos ni regresaron), los pluriempleos y sacrificios para poder pagarle los estudios a los hijos (nosotros) y hasta se nos ha olvidado eso que oímos una vez que hablaba no sé qué del estraperlo o de cartas de racionamiento, que una vez me dijeron que era un papelito que regulaba lo que se podía comer y lo que no. ¿Lo que se podía comer? ¿Qué duro eso, verdad??. Se nos ha olvidado todo.

Es lo que tiene la memoria humana, es olvidadiza de los malos momentos, tiene dentro demasiada ambición de buenos tiempos, de esperanza. Una vez conocida otra realidad mejor, mayores comodidades, ¿llamados lujos quizá para el concepto de vida de nuestros abuelos? ¿quén quiere, entonces, volver a algo más "precario"? Nadie. Y entonces salimos a la calle y damos gritos y protestamos que queremos seguir teniendo todos esos privilegios que nos han sido dados, principalmente, por los esfuerzos de las generaciones anteriores. Y protestamos, y seguimos protestando y protestando.

¿Resultado? Perdemos fuerzas, aliento, gastamos tiempo y el tiempo es dinero, pero junto a ello perdemos algo mucho más importante que el dinero... perdemos esperanza. Tal vez en uno de esos gritos solidario, absoluto y demoledor, logremos nuestro gran triunfo, ese por el que tanto luchamos: aplazar un tiempo más una agonía...

Porque no por gritar dejamos de estar agónicos y encima la agonía no es rápida sino, con nuestro grito, más lenta, eso sí, con muchísimas más razones que nos protegen y nos asisten legalmente, por supuesto, siempre es mejor un grito trajeado, dónde va a parar la diferencia entre un grito vulgar y uno que esté bien documentado, ¿verdad?.

Pero la verdad es que anímicamente lo único que nos viste es una camisa de triunfos con un pantalón de fracasos. No comprendemos que el camino del grito ya no es la mejor manera de defendernos, de ser justos, de promover esperanza, de recrear nuestor futuro dañado. Creemos que el grito es la marca a hierro de nuestros derechos y la sólida base y firma de nuestros argumentos. Pero, a mi modo de verlo, no es una buena verdad.

El grito es aire, aire muy muy enfadado es cierto, pero aire. Palabra que hace mucho ruido, pero palabra, es decir, letras dispuestas en un orden establecido, letras quer pueden cambiarse de orden y resultar absurdas. Letras que no se comen, y lo más importante, letras que no nos visten, ni nos construyen un techo, ni tampoco nos dan de comer.

Se nos sigue olvidando que todo lo que hemos recibido nos ha llegado porque otros lo lucharon antes, no comimos con sus gritos, sino con su esfuerzo, trabajando y muchas horas y muy duro y con mucho esfuerzo, incluso con hambre, tan solo para que cuando nosotros llegáramos... ya no tuviéramos que gritar.

Pero nosotros, que nos sentimos ahora tan llenos de derechos, hacemos lo mismo, gritamos.

No nos preparamos, no estudiamos más, nos abandonamos al grito ancestral y desesperado. Queremos que nos escuchen... no importa el motivo, no importa el qué, solo que nos escuchen bien cómo gritamos. Despilfarramos la voz y el dinero, al parecer son tiempos de abandono y despilfarro. No afrontamos el hecho de que esta vida es pura lucha continua, que no nos podemos quedar estancados, dormidos, ni apaciguados, ni calmos. Que hay que estar vivos y seguir adelante y salir adelante y que el estar cada vez más preparados es el verdadero camino para que nadie pisotee de verdad nuestros derechos, para que nos confundan ni nos engañen, porque el único derecho incuestionable que tenemos en nuestra vida es nuestra capacidad para querer prepararnos, para estudiar, para informarnos, para conocer más, para poder actuar mejor.

Si echamos la vista atrás, ¿qué nos han dejado las anteriores generaciones? el camino abierto y cada día más llano a poseer cada vez más información, más conocimiento. Nuestros padres lucharon y muy duro para darnos ese derecho, para que nosotros pudiéramos estar más preparados que ellos. No lucharon para que gritáramos en la calle como ya lo hicieron ellos, sino para que tengamos la oportunidad de conseguir lo que ellos no tuvieron, la preparación, la información, el aumento progresivo de conocimiento, la capacidad de maniobra suficiente para que nadie pueda realmente pisar lo único que nadie puede quitarnos: nuestro conocimiento, y con él asegurar ese futuro incierto, simplemente por estar cada vez más preparados.

Y con la preparación llega algo verdaderamente incuestionable, la inteligencia. Porque el aumento de inteligencia es también un aprendizaje. Porque la suma de nuestra inteligencia base más nuestra inteligencia cristalizada (fruto de la experiencia) es nuestra mejor herramienta para ser cada día más capaces, para destacar. Porque más preparados somos más listos, simplemente porque destacamos de aquellos que solo creen en gritos como forma de hacer un mundo más justo para todos y salir adelante y comer mejor. Porque preparados somos más listos y siendo más listos no nos importan las listas, no nos cohiben ni amedrentan los números ni los recortes, nos asisten y nos envuelven y nos alientan las actitudes, porque preparados sabemos cómo y dónde poner el acento para que no se cometan injusticias con nosotros. Porque el mundo se nos abre a nuevas oportunidades, nuestros padres lo sabían, por eso quisieron dejarnos, como fruto de su esfuerzo, un futuro mejor. Ahora podemos gritar.. ¿para decirles que no lo han logrado?

Así que tenemos dos opciones, gritar y gritar como ya lo hicieron nuestros antepasados o prepararnos, ser competitivos, estudiar, ampliar estudios, idiomas, capacidades, conocimientos, abrirnos la mente y el mundo. Tan solo uno de esos dos caminos lleva a un futuro más tranquilizador, un futuro en el que nadie tenga ni argumento ni capacidad para cohibirnos, asustarnos, ni mucho menos... manejarnos.

Nuestros antepasados no gritaron para que nosotros ahora continuemos gritando. Este puede ser un mundo de gritos hereditarios convincentemente indignados o UN MUNDO MÁS INTELIGENTE... de preparados. Son tiempos difíciles, hasta para tomar las decisiones más acertadas, pueden ser tiempos iguales a otros, o tiempos más preparados. Cada uno decide.

Tal y como yo lo veo, ante un grito trajeado yo prefiero abrir un libro y aprender más... preparada, lista y...

la siguiente palabra la podré poner con total honestidad.

Cristina Mena

jueves, 30 de junio de 2011

Para recuperar aliento

Hace unos días ha llegado a mi buzón un texto precioso y deseo compartirlo aquí, con todo el que desee leer algo bonito y esperanzador durante un rato. Un abrazo a todos.


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Desiderata

Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda qué paz puede haber en el silencio.
En la medida de lo posible y sin traicionarte
procura vivir en buenos términos con todo aquel que te rodea.
Di tu verdad tranquila y claramente;
y escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen una historia que contar.

Evita a los ruidosos y a los agresivos,
ellos afligen al espíritu.
Si te comparas con otras personas,
puedes tornarte vanidoso y amargo;
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros y también de tus planes.

Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea;
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Sé cuidadoso en los negocios;
pues el mundo está lleno de trampas.
Pero no dejes que ésto te ciegue a la virtud del mundo;
muchas personas luchan por grandes ideales;
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tú mismo.
En especial, no finjas afecto.
Tampoco seas cínico ante el amor;
porque frente a la aridez y al desencanto,
el amor es perenne como la hierba.

Toma con serenidad el consejo de los años,
y renuncia grácilmente a los dones de la juventud.
Nutre la fuerza del espíritu para protegerte de las desgracias inesperadas,
pero no te crees falsos fantasmas.
Muchos miedos nacen de la fatiga y la soledad.
Sin olvidar una justa disciplina,
sé amable contigo mismo.

Eres un hijo del Universo,
no menos que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y no importa si te resulta evidente o no,
no hay duda de que el Universo se está desarrollando como debe.

Por ello procura estar en paz con Dios,
de la manera en que lo concibas,
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén la paz en tu espíritu en la ruidosa confusión de la vida.

A pesar del trabajo duro, las falsas esperanzas y los sueños rotos,
este sigue siendo un mundo hermoso.
Procura estar alegre.
Lucha por ser feliz.

Max Ehrmann, 1927


miércoles, 8 de junio de 2011

Tu gran regalo

Hoy como día especial que es, quise hacerte un regalo.

Primeramente pensé, es una persona muy grande debe ser un gran regalo. Pero al ponerme a sacar ideas me asaltó una gran pregunta: ¿qué es un gran regalo para alguien a quién no le gustan las cosas muy grandes?

Entonces pensé que sería más apropiado un gran escrito. Pero apenas empezé a redactarlo me detuve y me dije: ¿qué se puede escribir realmente que, al leerlo, resulte grande?

Creí entonces que si creaba una gran frase, una frase extraordinaria, especial, intensa, directa al corazón, eso sí que sería un gran regalo muy apropiado para una persona grande. Pensé y pensé, hay por ahí frases tan bonitas, cualquiera que yo dijera o pensara no iba a ser tan grande...

Desesperada e indecisa decidí aplazarlo y me fui a comer.

Por el camino vi a un pobre pidiendo muy humildemente y pensé: qué suerte tengo en mi vida, yo no tengo que ponerme de rodillas si necesito algo. Unos pasos más adelante una persona trató de que me apuntara a un grupo solidario: qué suerte tengo en mi vida, volví a pensar, nadie tiene que pedir por mi en una calle. Entré en unos grandes almacenes para comer algo y vi a dos personas que parecían perdidas, eran extranjeras y querían ir a la sexta planta, se lo indiqué en su idioma, me lo agradecieron, al marchar pensé: qué suerte tengo de que me hayan enseñado cómo comunicarme. Mientras comía me fijé en una camarera, con su sonrisa iba y venía atravesando un largo mostrador, atendiendo, poniendo y recogiendo platos, ¡no paraba!, en toda la hora que estuve yo allí, ni un minuto tuvo de descanso. Qué cansado debe ser pensé, ¡qué suerte tengo!, mi trabajo es mucho más descansado y cómodo.

Ya delante del café saqué una pequeña libretita y comencé a escribir mis pensamientos sobre todo esto.

Entonces recordé, siempre me dices que para ti el regalo más grande que yo pudiera hacerte es uno de mis escritos.

Así que recogí todas las letras decidida a ponerlas en mi blog a modo de regalo, y a punto estaba de subirlo cuando dudé:

¿entenderá realmente cuál es ese regalo grande que quiero hacerle?

Convencida de que las palabras confunden mucho y se instalan en parcelas del pensamiento que a veces no son hacia las que van dirigidas pensé: mira, mejor me dejo de profundidades en letras y le hago un regalo pequeñito y práctico que también le gustará.

Pero...

¡¡no sé qué paso!!, no sé si calcule mal el tamaño o el peso, solo eran 39 MB pero parece ser ¡¡que no caben!!

Así que ya me he dado por vencida, te dejo este escrito, una foto de mi regalo y decirte que un pequeño detalle te está esperando en casa.




Metidito en tu regalo: un PENDRIVE con forma de osito pinchado en un puerto USB, porque en esta vida, jamás lo dudes, las apariencias siempre engañan. :-)




!!Felicidades!! - 08/06/2011



martes, 3 de mayo de 2011

El Sol de los sueños cumplidos

28-04-2011


Al frente el Sol de los sueños cumplidos.

Los árboles engalanados con sonrisas de hoja perenne dejaban entrever que ese sería un gran día. El Sol, a modo de sombrero, se inclinaba unos minutos elegantemente sobre la cima, observando con placidez como la vida le entregaba el futuro... al destino.

Dos manos se entrelazaron en un lento paseo de flores por la boca, comenzó a despertarse un beso en el centro mismo de dos latidos.

Por debajo de sus pies se iba abriendo, sin saberlo, un camino compartido.

Fue un ceremonia preciosa, todos alababan las sedas de paz que ella llevó por vestido y el generoso gesto de él por el cielo bendecido. El Sol se hinchó, iba de padrino.

A sus espaldas quedaban ya años inciertos, deudas de dudas, obligaciones de dolor, fantasmas de retrasos y compromisos perdidos, convertido todo con sencillez y bondad... en préstamos ya pagados y por estar pagados... vencidos.

Ella no pudo olvidarse... y lanzó un beso al Sol, parecía ir sin rumbo, pero un copo de nieve blanca era su destino.

Bendita la luz... que hizo de testigo.