lunes, 11 de abril de 2011
martes, 16 de marzo de 2010
Motivo encendido
Sin embargo podemos vivir muchos años creyéndonos incomprendidos, incapaces, diferentes o ajenos a otros... hasta que un buen día nos paramos, conversamos suavemente, con la madurez de los años o el dolor de las distancias y nos sinceramos con un simple objetivo: entendernos y entonces, ¡es increible! de repente, sin esperarlo, surge lo absurdo.
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jueves, 7 de enero de 2010
Iniciando un nuevo camino...

COMPAÑERO DE MOMENTOS LENTOS
Yo, yendo con el paso más firme, más rompedor, más rápido, le alcancé en mi camino e inevitablemente aflojé mi paso y me puse a su altura; él amablemente me saludó y por unos momentos iniciamos una conversación en ese breve ratito de coincidencia en nuestro camino.
Hablamos amigablemente, incluso con familiaridad al hacerme confidencias sobre sus experiencias de vida, sus viajes pues había sido marinero mercante, los pequeños secretos de su desgastada vida, en ocasiones para afianzar sus palabras posaba su mano en mi hombro como tratando de acercarme más a él y se disculpaba, siento ir tan despacio, me decía con una voz quebrada y temblorosa, no se preocupe contestaba yo y así continuabamos progresando; en otros momentos buscaba apoyarse en mi mano como intentando recuperar aliento, luego recobrando fuerzas me soltaba y me hablaba en voz baja cosas que sólo pudiera escuchar yo.
Asi anduvimos un pequeño trecho del camino, muy pequeño pero interminable. Su lentitud era tan grande que tuve que acomodar mi paso al suyo para poder ir a la par. En ese trayecto a menudo levantaba la vista y miraba, no dejaba de mirarme, de sonreirme, de intentar escuchar lo que decía, pues por su avanzada edad su oído estaba ya muy deteriorado. Hablaba con dulzura, con palabras suaves y pausadas, buscando siempre en mis ojos la actitud de entrega necesaria para proseguir.
Tras esos momentos de charla, tuve que forzar una despedida pues me estaban esperando y se me hacía tarde, el paso lento del buen hombre era muy grande, así que nos despedimos, con cordialidad, como si ese encuentro casual fuera algo necesario y útil para que yo entendiera algo en mi vida. ¿Hacia donde va?, le pregunte finalmente interesándome por el destino de su trayecto. ¡Hacia adelante! dijo él sonriéndome animosamente y dejándome completamente cortada sin poder decirle ya nada más.
Al quedarme ya a solas, apreté mi paso. Fui consciente de que iba dejando a mi viejo compañero de breves minutos más atrás, en otro punto más retrasado del camino, con su propio destino, con su propio rumbo. Al verme sola caminando, de nuevo con paso firme y decidido noté un vacío, una sensación extraña, iba rápido, alejándome pero esa era la sensación que tenía, que me alejaba. Sin saber muy bien porqué volví la vista y allí ví a ese pasajero, temporal y anciano compañero de escasos momentos, andando con dificultad, dando pasos pequeños, lentos, comedidos, planificados. Sin saber bien porqué me quedé mirándole, él para andar se mantenía pendiente tan solo del suelo, de sus piernas, de no caer, no podía darse cuenta de que le miraba, pues su concentración era grande para dar sus lentos pasos, para no tropezar. Allí me quedé mirando unos segundos más como avanzaba con dificultad, al ver cómo proseguía, por un momento, solo por un momento, entendí algo.
Sonreí, él no me veía pero yo sonreí, dí media vuelta y comencé a caminar, mi paso seguía siendo igual de firme pero andaba ahora más despacio, más reposada, respirando más profundo, disfrutando más del camino, entendiendo mejor mis pasos.
Un breve encuentro de minutos que ayuda a entender algo:
Ese encuentro se produjo en un estrecho pasillo; al salir del ascensor para dirigirme a visitar a un familiar enfermo topé con ese amable viejecillo e inevitablemente avanzamos ambos por un estrecho tramo de pasillo durante unos minutos. Él, con su paso muy lento, llevaba un andador que ocupaba todo el corredor y era imposible hacerse un hueco sin molestarle. Al despedirnos cuando comenzaba a ensancharse un poco más el pasillo y decirme que iba hacia adelante se dirigía tan solo a un comedor cercano para cenar. Lo sé porque casi una hora más tarde allí le ví, estaba sentándose por fin a la mesa.
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viernes, 18 de septiembre de 2009
Polvillo de mariposa

El niño con su natural curiosidad se acercó a la flor, la mariposa le miró pero juzgando que ese niño sólo estaba contemplando la naturaleza y nada podía hacerle, continuó libando el rico néctar dándose un buen banquete. Pero el niño de repente puso su mano sobre las alas de la mariposa y al instante el pequeño sintió sus dedos manchados con un polvillo extraño y retiró rápidamente sus manitas.
El padre al ver lo que había hecho no pudo evitar reprenderle con rabia y decirle que por haber querido coger la mariposa de esa forma le había quitado su pigmentación y ahora sería presa fácil de los depredadores, pues ese polvo en sus dedos era los colores que le permitían protegerse y camuflarse de sus enemigos.
El niño se quedó muy triste con tal noticia, bajó la cabeza y se puso a llorar.
Al instante el padre comprendió que había lastimado la sensibilidad del niño con sus duras palabras y buscando una forma de que entendiera lo que le habia querido decir le explicó:
- Verás cariño, a veces es inevitable hacer daño, no queremos hacerlo pero ya sea por inconsciencia, curiosidad, prepotencia, temor u otro motivo humano lo hacemos. Cuando eso sucede no debes centrarte en lamentaciones ni paralizarte por tal error, pues el gesto ya está hecho, solo debes entender lo que no has de volver a hacer y aprender una lección de ello: los niños bobos se duelen del daño que se hacen asi mismos pero los niños sabios aprenden del daño que hacen a los demás. Es la mariposa la que debe preocuparte, no tu error.
- ¿Qué puedo hacer para curar a la mariposa? - dijo el niño entoces calmando con más entereza su llanto.
- Esperar, - contestó el padre serenamente, - esperar y confiar, la naturaleza es sabia no permitirá que algo tan bello ya no pueda protegerse de sus enemigos, solo porque tú hayas querido tocarla sin saber cuánto la podías lastimar por ello.
Entonces el pequeño, que había entendido las palabras de su papá, tocó la cabecita de la mariposa y le dijo: - perdona, no sabía que eras tan sensible y que si te tocaba de esa manera podía perjudicarte. No quería molestar, solo fue que no pude resistir la tentación de tocarte, al verte tan bonita, venga, perdóname, no lo hice con mala intención, ¿sí? ¿vale? ¿me perdonas? ¿me perdonas? ¿me perdonas?, ¡no me voy de aquí hasta que me perdones!!
La mariposa entonces levantó su vuelo y por unos segundos se paseó por delante de aquel niño en un suave recorrido, lo cual fue interpretado por el niño y su papá como un gesto de perdón, luego se alejó y fue a posarse en otra flor un poco más distanciada, buscando protegerse entre unos pétalos más grandes.
El niño se volvió a su padre y con voz encendida y muy serio le dijo: - desde ahora te digo que no pienso lavarme las manos hasta que la mariposa vuelva a tener colores en su alita!! ¿cuándo venimos otra vez al campo a ver si ya los consiguió???
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Sabio el que entiende que no debe lavarse las manos ante un error.
La mariposa también aprendió una hermosa lección: la de la prudencia.
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lunes, 24 de agosto de 2009
Poemas para una conducta
Poema breve para cortos.
YA
Poema breve para listos
HABLA CLARO
Poema breve para inteligentes
¿QUÉ MÁS, APARTE DE YA?
Poema breve para superdotados
¡ANDA YA!
Poema breve para sabios
...
Poema breve para tontos del culo
ya, ya, lo sabía, lo sabía, sabía que algo querías decirme con todo esto,
Y luego la rueda vuelve a empezar...
(Yo una vez fui tonta del culo, otra vez simplemente corta, otra después un poco más lista, un buen día empecé a ser inteligente, hasta hubo una ocasión en que fuí superdotada... ahora callo).
:-)
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martes, 19 de mayo de 2009
El color de la positividad
"Esta historia que te cuento es cómo un grito,una voz desesperada que grita pidiendo auxilio.
Auxilio por no ver nada que me llene en el camino,
auxilio por ver que hay mucha falta de cariño.
Me paro y me pregunto por qué no vives
rodeado de más verdad y buscando ese equilibrio,
que te llene de valor y que te quite del suicidio,
de tener que defender para sentirte más querido.
ESTRIBILLO:
Usando menos el coco y un poquito más la piel,
ya que somos lo que somos.
y si no lo quieres ver...
eres tonto!!!
Sino te gustas es que no estás vivo.
eres tonto!!! y eso es algo que nació contigo
y mañana al despertar saltar de la cama,
luchar tu mañana, mirar a la cara
que no debes nada
ERES TONTO!!
Salir a la calle sin la tontería
sacando de dentro entera tu vida... entera tu vida.
Y parece que está de moda ir de tontito.
Aparentar, ser la persona que siempre tú habías querido.
Dime por qué no te quieres aunque sea sólo un poquito.
Y por qué no eres tu mismo y no algo parecido."
Usando menos el coco y un poquito más la piel...
(El Canto del Loco)
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domingo, 17 de agosto de 2008
¡¡Cómprate una cometa!!
- ¿Te gusta cómo estás llevando tu vida?
- Realmente, no.
- Pues cámbiala.
- Eso es fácil decirlo.
- Y fácil hacerlo.
- Tú siempre lo ves todo muy fácil pero hay cosas que ofrecen mucha dificultad, no son tan fáciles como piensas.
- Sí, ya lo sé, las más importantes de una vida son las más difíciles, así se distingue cuáles son las más importantes.
- ¿Y cómo se consiguen fuerzas para cambiarlas?
- Preguntándote ¿qué deseas cambiar?
- Yo solo quiero ser feliz y no lo consigo, no encuentro un referente, un modelo de vida.
- Ah, entonces ¡cómprate una cometa!!.
- ¿Qué??? ¿qué me compre una cometa? pero ¿te has vuelto loco?
- No, no me he vuelto loco si quieres un modelo a seguir cómprate una cometa.
- ¿Y para qué quiero yo una cometa?.
- Verás, es sencillo, cuando la tengas vete al campo corre a favor del viento hasta que vuele, así entenderás que has de esforzarte para conseguir algo, que has de utilizar las ventajas que te ofrece la vida (tu trabajo, tu personalidad, tus virtudes, tus fortalezas) para impulsar tus ilusiones.
Cuando tu cometa ya esté volando atiende las ráfagas de viento y aprovéchalas para que prosiga volando, así entenderás que una vez has conseguido alzar el vuelo para mantenerte solo has de estar atento a a las ocasiones que te brinda la vida, un reencuentro, una mirada, una mano tendida, una sonrisa a tiempo, una casualidad, una palabra precisa, un música especial, un simple ánimo te ayudarán a valorar las oportunidades.
Cuando el viento cese observa como la cometa cae precipitadamente hasta el suelo, con velocidad, sin previo aviso, nadie puede detener su caída, pues no es momento de ello, así entenderás que es inevitable caer a veces, es inevitable no mantenerse arriba, pues hasta la propia naturaleza, que es tan sabia, hace descansar al viento.
Mientras estés caído recuerda que siempre habrá una mano que se tenderá hacia ti con ilusión y cuyo único objetivo es que vuelvas a volar para poder seguir sonriendo viendo como te elevas de nuevo. ¿acaso nunca has visto como un niño tras la caida de una cometa corre hacia ella con la intención de volver a intentarlo? No ve en esa caida una derrota sino un nuevo desafío.
¡Cómprate una cometa, deja de decir que no puedes y suelta tu vida!!!
¿aún no lo entiendes? no es a favor sino en contra del viento cuando una cometa realmente vuela muy alto.
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lunes, 31 de marzo de 2008
Naturaleza azul
The Scientist - Aimee Mann
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Había una vez un pájaro azul, era tan bello y tan grande ese pájaro que era la envidia de todos cuantos lo veían.¡Mirad el pájaro azul!, ¡mirad el pájaro azul!, decían los niños al verlo sobrevolando por encima de sus cabezas.Aquel pájaro estaba tan convencido de lo que era que no admitía que nadie menospreciara ni de una sola de sus plumas. Un buen día mientras volaba hubo un gran viento y aquel pájaro fue a caer en un enorme charco de barro por lo que sus alitas, su pico y todo su bello plumaje quedó totalmente deslucido con un feo color marrón.
El pájaro se sintió muy triste, pues no comprendía porqué en un segundo todo podía haber cambiado de aquella manera y donde antes había un pájaro bello ahora todo era lodo y barro.
Entristecido se acercó a un pequeño charco de agua reposada que había cercano a una fuente y al ver su reflejo comenzó a exclamar: ¡¡pero qué feo pájaro soy!!, ¡¡ya no soy bonito!!, ¡¡ya no soy un pájaro de bellas plumas!!, ¡qué desgracia!, ¡qué inorpotuno ese viento! ya nadie me querrá igual que antes.
Pero una niña que estaba sentada junto a la fuente al escuchar la voz de un pájaro triste que se estaba lamentando le preguntó con tono infantil:
- ¿porqué lloras?
El pájaro miró a la niña que le había preguntado.
- ¿Por qué crees tú niña tonta que puedo llorar con este aspecto?,- dijo el pájaro aún con el semblante entristecido pero manteniendo el orgullo.
La niña tan solo le dijo:
- pues no sé, yo no veo nada, la verdad es que no veo nada por lo que puedas estar tan abatido. Ven acércate y cuéntame qué te pasa.
El pájaro cabizbajo se colocó sobre el borde de piedra de aquella fuente para poder estar cerca del oido de la niña y le dijo con gran enfado:
- ¿Qué no ves nada? ¿tú eres boba? - dijo manteniendo un cierto tono de orgullo herido mientras se recorría con rabia todas sus plumas manchadas de lodo, - hay que ser muy estúpido para no ver que soy un pájaro que está hecho un trapo de horrososo, -concluyó cada vez más enojado.
- No, no veo nada, - repitió la niña convencida.- verás, veo que eres un pájaro, no careces de plumas, pues estás posado sobre el borde de esta fuente que está elevada soobre el suelo así que puedes volar, tu pico está sano y es fuerte porque me hablas mientras te recolocas las plumas y tienes un tono enérgico por lo que debes poseer suficiente carácter para no dejarte acobardar por nadie. Por tu voz diría que tienes una buena edad para haber volado lo bastante como para saber sortear peligros y reponsabilizarte de tu vuelo y ya no eres tan pequeño como para necesitar la supervisión de nadie. Te enfadas cuando te llevan la contraria así que tu estima no se ha resentido por ese percance e intuyo que tienes buen oido puesto que me has escuchado lo que he dicho desde el principio. Dispones de tiempo para ti mismo y para dedicárselo a los demás y por eso estás aquí lamentándote por algo que no sé bien qué es, porque es que de veras que yo no veo nada. No, la verdad es que no veo el motivo por el que puedas estar triste.
-¡¡ Estoy sucio!!, ¡¡muy sucio niña boba!!!, ¿¿es qué no ves que mis plumas están desastrosas?? ¡¡estoy lleno de barro!!, ¡¡me he caido en ese charco sucio!! - protestó el pájaro, perdiendo la paciencia y gritando a la niña.
- Anda, mira, - dijo la niña sin inmutarse por el enfado y con tono gracioso, - pues entonces...¡¡ tienes suerte!!, ¡¡junto a ti hay gran cantidad de agua!! así que tu gran problema tiene solución: ¡¡lávate la cara!! - exclamó la niña con tono directo e imperativo.
Entonces el pájaro se quedó pensativo con tales palabras y contrariado por aquella imposición miró de nuevo su reflejo en el agua de la fuente, tal había sido la espontaneidad de aquella niña al hablarle que entonces ya no se vio como un pájaro sucio, no vio ese pelaje marrón y oscuro que le desmerecía tanto sino que apreció la figura de un pájaro fuerte, de buen pico, de buenas alas, de buen porte, que lo mismo podía caminar que volar que detenerse a mirarse en un charco. Y ya mucho más convencido le dijo a la niña en tono más tolerante:
- ¡tienes razón!, mis plumas están marrones porque me caí a un charco pero... ¡solo fue eso!, tienes razón, ¡¡eso no tiene importancia!!!
Entonces la niña sonrió y le dijo:
- Ánimo, solo necesitas agua para estar bonito de nuevo, ¡ánimo!, un jarro de agua fría es lo único que puede cambiarte y ¡parece que te hace falta!.
Y dicho esto comenzó a salpicar agua de forma divertida y juguetona sobre el pájaro. El pájaro se quedó quieto, confiado y complacido mientras aquella niña echaba agua y más agua, más bien parecía que se estaba bañando ella con toda la cantidad de agua que lanzaba con sus pequeñas manitas. Pero al poco tiempo todo el lodo, barro y suciedad se desprendieron de su plumaje y fueron al suelo a confundirse con las piedras de la calle. El pájaro al verse limpio rápidamente se miró de nuevo en la fuente y al ver su reflejo de nuevo azul intenso se puso a saltar de alegría y alivio.
La niña, sin decir nada más, se dio media vuelta y a punto estaba de irse sin despedirse cuando el pájaro le llamó y le dijo:
- eh, niña, no te he dado las gracias, no te vayas, ¿hay algo que pueda hacer por ti? me has ayudado a volver a ser quien era, ¿hay algo que pueda hacer por ti?
La niña le miró con ternura sin decir nada pero fue extraño, el pájaro al mirarla de frente vio que en sus ojos no se reflejaba ningún brillo. Aquella pequeña a tientas, tomó su pequeño bastón que estaba posado en el suelo de la fuente de piedra, se levantó y tanteando el camino comenzó a alejarse. El pájaro se quedó tan sorprendido viendo que era ciega que no acertaba a moverse de la impresión. Pasaron unos segundos y finalmente el pájaro reaccionó y se fue volando hasta la niña:
- oye, le dijo con tono comprensivo, pero.. ¡si eres ciega!, no entiendo, cómo, cómo, pero ¿cómo has podido decirme tantas cosas de cómo soy yo... si tú no me ves?
La niña sin sorprenderse por las palabras del pájaro simplemente le dijo:
- es fácil, eres un pájaro, ¿no? tu mismo me has dicho que eres un pájaro, así que yo solo he descrito a un pájaro, ¡porque yo sé cómo es un pájaro!, me lo enseñaron en el cole, - dijo la niña con su pequeño orgullo infantil; -lo único que no podía ver, -añadió la niña con naturalidad, - era eso que te tenía tan triste, tu suciedad, y al contarmelo tú me he puesto muy contenta... porque ¡¡tenía solución!!, ¡agua!.
El pájaro comprendió la lección que aquella niña le daba y prometió no volver a enfadarse por cosas sin importancia y fijarse más en los pequeños detalles que delataban las verdadera cosas que debían preocupar.
- ¿Puedo pedirte algo? dijo entonces la niña interumpiendo el pensamiento del pájaro.
- Eh, sí, claro lo que quieras, - contestó el ave.
- Verás - dijo la niña, - yo siempre he querido tener el pelo azul, no sé si quedaré ridicula o estaré guapa, pero como no me veo pues no me importa, ¿podrías ayudarme tú a tener el pelo azul???
El pájaro sonrió ante aquella loca petición y mirándo su plumaje le dijo repitiendo frase:
- pues... ¡¡¡tienes suerte!!! ¡porque yo soy azul! - y sin más arrancándose varias de sus plumas las fue colocando en su cabecita cubriéndola sus pequeños rizos por completo. La niña, feliz, comenzó a saltar de alegría diciendo:
- ¡tengo el pelo azul!, ¡tengo el pelo azul!! - decía con estusiasmo.
El pajaro se quedó muy complacido con la reacción de la pequeña y tímidamente se asomó de nuevo al agua de la fuente. Contempló que en una de sus alas había una pequeña calva en donde la ausencia de plumas denotaba un agradecimiento...
- Curiosamente, aunque me faltan plumas, no sé porqué pero ahora me veo mucho más bello que antes, - le dijo entonces el pájaro a la niña.
- ¡¡¡Sí!!!, ¡sí!¡ sííí! yo también me veo mucho mejor con mi pelo de lindas plumas azules! - dijo la niña con natural inocencia.
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Hagamos de lo que nos ha dado la naturaleza una virtud para nosotros y un regalo para los demás.
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viernes, 28 de marzo de 2008
La nube que quería sonreir
Angel - Sarah MacLachlan
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Había una vez una nube blandita y esponjosa que quería sonreir...
La nubecilla triste y cabizabaja se acercó a su mamá.
El Sol que había estado pendiente de toda la conversación se acercó a la nubecilla y le dijo:
El Sol se quedó prendado de tan inocentes palabras, de la confianza que tenía esa nube en conseguir algo que ni sabía cómo se hacía ni que no se podía hacer. Entonces apartándose de la nube, se quedó reflexionando un momento, minutos después sin decir más llamó a un viento amigo y junto a su runfido le hizo una petición en voz muy baja. El viento asombrado le dijo al Sol:
Entonces el Sol sintiéndose complacido por el esfuerzo realizado por su amigo viento se coloco por detras de aquella nube y lució con brillo. Por entre los ojos y la boca formados en aquella pequeña nube una luz de sonrisa iluminó su algodonado rostro.
- ¡¡Mira papi!!, ¡¡mira papi!!, - se oyó a una niña decir desde la Tierra... -¡¡una nube en el cielo me está sonriendo!!!. ¡¡mira, mira! me está sonriendo!!!
Y desde entonces aquella nubecilla vivió siempre muy satisfecha sabiendo que su pequeño sueño, su ilógico, descabellado e inocente propósito de ser una nube que sonriera lo había conseguido.
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jueves, 27 de marzo de 2008
La tirita mágica
Looking Through The Eyes Of Love -Enya
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- Mamá,mamá rápido, necesito una tirita, ¿dónde hay tiritas?.
- ¿Qué tienes mi vida?, ¿te has caido? ¿te duele algo?.
- ¡No!, solo necesito una tirita, o si no que me des unas gasas, un esparadrapo, unas vendas, algo que tengas para curar a las personas, ¿dónde hay?, ¿dónde tienes el botiquín para las curas?
- ¿A quién, a quien hay que curar??, mi vida, ¿quién te preocupa? ¿qué es lo que pasa?
- Me preocupa mi amiga, hay que curar a mi amiga, ¡rápido!, déjame una tirita, no hay que perder tiempo, ¡vamos!!
- Hijo, me estás poniendo nerviosa, ¿qué le sucede a tu amiga?:- ¿se ha caído?
- No
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martes, 31 de julio de 2007
La cajita de los deseos...
Escapar-Moby_y_Amaral
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- Pues muy fácil, toma mi cajita... -dijo la niña tendiéndole en su mano su pequeña caja.
- No, no estoy loca, te doy mi cajita para que la metas dentro de la tuya... te despertará una sonrisa siempre que la abras y así tendrás tu felicidad... tus risas, tu alegría y tus carcajadas.
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Que bello sería este mundo si cada vez que nos invade la tristeza o la desesperanza pudieramos coger una cajita de un ser querido y guardarla dentro de nuestra cajita de deseos. Aumentarían nuestros deseos... de ser felices.
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La rosa de agua
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La rosa, desprotegida, alejada, dolorida comenzó a lamentar lo que le habían hecho, en el cesto junto a ella había más flores y entre ellas un lirio amarillo que le dijo: acostúmbrate ya no volverás nunca al campo, a todos nos han cortado, debes aprender a seguir manteniéndote bella para que al verte bonita te cuiden un poco más que a los demás.
Vives demasiado aislada, eres demasiado ingenua, tú acostúmbrate a esto y sobre todo, te lo vuelvo a repetir, no llores, por favor, no llores...
En esta vida hay rosas de agua que se deshacen junto a nosotros simplemente por amor y también puede haber tímidos lirios que, yo estoy segura, mantienen la lágrima de una rosa de agua en su interior.
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El bosque encantado
Los seres vivos, inocentes, entregados, comenzaron a temblar y creyendo sin más a la débil anciana, sabiendo que los seres pensantes les superaban en número, decidieron fortificar sus casas...
Esa anciana era una bruja, interrumpió el hada, creó recelo entre vuestros hermanos seres vivos y pensantes y os mintió y vosotros os habéis dejado cegar por sus palabras, solo porque imprimía lástima y no podéis imaginar que en este mundo haya personas tan malas.
¿cual?, dijeron todos a un mismo tiempo.
Todos menos un ser que seguía siendo una piedra... una piedra grande y blanca, de bellas formas y pulida superficie, al ver que no se había transformado en ser llamaron al hada buena y le preguntaron: ¿porqué este ser no despertó? ¿acaso no era alguien de entre nuestros hermanos?
El hada contestó con voz apenada: esta piedra, hermosa y blanca... era la bruja.
Todos hemos entendido el cuento y seguro que junto a nosotros existe un ser pensante, que necesita de nuestros cuidados, no desconfiémos de él solo porque sea más numeroso, porque sea distinto.
Enseñanza para un ser pensante:
La realidad que se juzga como verdad solo por los hechos que se exponen en la intriga de una ambigüedad, no es la certeza que habita en el corazón de un ser vivo.
Enseñanza para un ser de luz:
Las apariencias, siempre engañan a los que viven aislados del mundo. La buena voluntad y el buen pensamiento no eximen a nadie de necesitar ser querido, como cualquier otro ser.
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La flor de un pétalo
La pobre flor comenzó a sentirse incómoda al ver tantas miradas y comenzó a agachar la cabeza, ya no saludaba, ya no sonreía, se refugiaba tras la roca, porque pensaba así no la verían. La roca viendo cómo la acobardaban, le dijo a la flor:
Mantén la cabeza alta, no tienes de qué avergonzarte, tienes un sólo pétalo con una mancha amarilla yo creo que eso te hace especial, diferente... aún te queda mucho por crecer, ya verás terminarás teniendo bonitos pétalos de distintos colores y serás muy bonita.La flor agradecida le dijo a la roca:Te agradezco que quieras animarme, pero no sé, a veces me hacen sentir mal, mirándome como me miran, no sé, de antes me saludaban pero ahora ya no, a veces me siento sola, a veces me siento triste, no comprendo porqué les incomoda tanto que yo sea así.La roca le contestó:Que no te preocupen, tu sigue creciendo, a mi esa mancha me gusta, ya verás, te vas a poner muy bonita, ya lo verás.
Y la flor, con un solo pétalo y mancha amarilla siguió creciendo y creciendo...
y así se terminó el cuento.
Es muy bonito ese final que le has puesto a ese cuento, - dijo la madre con ternura - no olvides que con amor y con rebeldía muchas veces se puede cambiar el final de un cuento que no es justo que termine así.
Buenas noches.
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lunes, 23 de abril de 2007
Que tengas un lindo día
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