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lunes, 11 de abril de 2011

Los dos caminos

Un buen día se reunieron dos sabios y se pusieron a discutir sobre cual de los dos caminos de la vida era el que debía seguirse para ser feliz.

El primer sabio dijo: - yo escogería un camino fácil, normal, sin altibajos, que se sepa siempre por donde se va, sin líos y que todo sea muy llano y muy sencillo. Un camino en el que no haya dificultades, qe sea cómodo de andar, así nunca me llevaré sorpresas y todo en el camino siempre será normal y asequible.

El segundo sabio dijo: -yo sin embargo prefiero elegir un camino más complicado porque al no estar muy transitado tendrá un paisaje más cuidado, más especial, algo que no haya visto todo el mundo porque no todo el mundo lo recorrerá, un camino con más dificultades, es cierto, pero con la enorme recompensa de que pocos lo han disfrutado, por que pocos son capaces de apreciarlo.

Los dos sabios siguieron explicando su postura sin llegar a ponerse de acuerdo en una opción u otra ni acercarse siquiera a una postura intermedia.

Seguían imbuidos en su particular discusión cuando llegaron a una encrucijada en la vereda del camino por el que transitaban. Allí en el centro de la senda encontraron a un niño.

El primer sabio dijo:
- Este niño resolverá nuestro gran dilema, veamos qué rumbo toma: si elige el camino que discurre por entre esos campos su senda sería cómoda y llana, siendo niño, no sería de extrañar que busque una ruta sencilla y acorde con sus limitaciones; si por el contrario elige el que se puebla de arbustos y zarzas deberá atravesar más dificultades, pero ya se sabe que los niños siempre son más atrevidos, si tiene mente abierta puede que escoja ese camino lleno de aventuras e improvisaciones, esperemos a ver cual es su decisión - concluyó el sabio.

Pero el niño no sabiendo por cual decidirse se quedó parado en medio sin avanzar por ninguno mirando hacia los dos caminos con cara de preocupación. Pasados unos minutos los dos sabios se le acercaron y uno de ellos dijo: - ¿porqué no continuas avanzando? - y el niño respondió con ilusionada ingenuidad: - es que ambos caminos me asustan porque no sé qué hay detrás de ellos, no sé qué se esconde detrás de aquel inmenso campo, parece muy llano pero ¿y si se hace muy extenso? ¿y si me canso de andar siempre lo mismo? ¿y si al final me aburre? ¿y si no sé cómo volver atrás?; no, no puedo ir por ese camino... pero tampoco veo lo que puede esperarme tras esas zarzas y quizá sea peligroso o complicado de atravesar, ¿y si me hago daño? ¿y si aparece un monstruo y me come? ¿y si lo emocionante al final es demasiado confuso, dificil?. Uy,no sé que hacer, creo que mejor me estaré quieto o daré media vuelta, ¡no sé qué camino tomar!

- Pero has de elegir uno de los caminos - le recomendó uno de los sabios, - es imposible seguir por los dos y es muy necio desandar lo andado hasta ahora, ¿qué sentido tiene? has de tomar aquel camino que más se identifique contigo, ¿cual tomarías?

No sé repitió el niño, es que no sé.... de veras yo no sé cual tomar... si por mi fuera... se aventuró a decir el niño en un alarde de entusiasmo, ¡me convertiría en gigante! para así poder dar zancadas tanto por un camino como por el otro, así vería todos los peligros y cuando un camino me aburriera saltaría de una enorme zancada al otro y cuando el otro me asustara haría lo mismo y con grandes saltos podría estar siempre a salvo de cualquier peligro, siendo gigante solo tendría que cambiar de camino si las cosas no me gustaran o fueran mal. O si no, tal vez podría ser un enorme pájaro que volara y...

Ambos sabios se miraron avergonzados y comprendiendo la sabia lección que sin saberlo les daba aquel niño sin mediar palabra se separaron y cada uno siguió avanzando por su camino elegido. Allí en medio quedó el niño, confuso, paralizado y volviendo la vista hacia atrás, hacia un lado, hacia el otro.

Y mientras los sabios con paso firme se separaban y proseguían en silencio su camino escogido, a lo lejos, como en un eco se oía una voz infantil, atudida, temblorosa... ¿qué camino tomo? ¿qué me aconsejáis? pero ¿qué camino tomo?, ¡por favor! no os vayáis, yo sólo no puedo elegir...decidme por favor... ¿mejor me quedo quieto? ¡aún soy un niño!


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Es una postura muy humana paralizarse ante una encrucijada y no seguir avanzando por ningún camino o dar media vuelta y regresar a ninguna parte, pero la verdad es que ambos caminos son lícitos para alcanzar la felicidad, sólo hay que querer avanzar por uno de ellos con firmeza, solo hay que apostar por uno y seguir el camino.

No es de sabios poner las decisiones importantes de la propia vida en la inmadurez de alguien que duda, se paraliza o desanda lo recorrido, tal vez, porque aún no haya crecido.

Solo cuando se crece... con firmeza, sin temor y sin previo aviso, se sabe escoger camino.

martes, 16 de marzo de 2010

Motivo encendido

Motivo encendido


Hubo una vez una niña pequeñita, al acostarse todos los días le gustaba leer a escondidas, su mamá no le permitía tener la luz encendida mucho tiempo porque molestaba a su hermanita, entonces la niña encendía una pequeña linterna para poder leer y adoptaba distintas posturas en la cama, tapándose bien con las mantas, pues no quería que nadie viera que encendía una luz.

Cuando estaba suficientemente cansada se quedaba dormida, en ocasiones con la linterna encendida. A los pocos días de encender aquella linterna para leer comenzó a escuchar una canción como si alguien tarareara, apenas se entendía y era una voz extraña que sonaba como si temblara en toda la habitación, así que de aquella lectura favorita la niña pasó a utilizar la linterna para dedicarse a investigar en las paredes de la habitación, en el techo y en otros rincones de dónde podía proceder aquel extraño sonido, sin salirse de su cama y sin destaparse para no despertar así a su hermanita. Nunca averiguó de dónde venían aquellos sonidos de canción quebrada, pero cada día le inquietaban más... Un buen día su madre descubrió bajo la almohada aquella linterna y aquella niña ya no pudo proseguir con sus investigaciones...

Y al poco tiempo, misteriosamente, aquellos cánticos también cesaron.

Ya de más mayor un día conversando con su hermanita ésta le dijo: ¿sabes? cuando eramos pequeñas y nos ibamos a dormir hubo un tiempo en que yo tenía miedo a una luz que aparecía muchas noches sobre el techo, no sabía de dónde venía pero se movía y provocaba unas sombras y luces extrañas que me recordaban a los fantasmas y no podía dormir porque me daba miedo; creía que era algún monstruo que venía a atraparme y eso me asustaba; entonces para no sentir temor... me ponía a cantar. Me temblaba la voz al hacerlo y me tapaba bien con la manta hasta la nariz, casi hasta los ojos, para que ese fantasma de luz no me descubriera ni me atrapara nunca; yo cantaba en en voz bajita intentando superar ese miedo... Nunca supe de dónde nacía esa luz, pero asustaba mucho, de veras,de veras que sí, hermanita. Un buen día esa luz desapareció, yo dejé de cantar y ya pude dormir más tranquila. Nunca se lo he contado a nadie hasta ahora porque me daba vergüenza reconocer que por las noches dormía con miedo de que una luz desconocida apareciera en el techo.

La niña se le quedó mirando con sopresa. ¿Sabes?, le dijo entonces a su hermanita. Yo de pequeña... es que tenía una linterna...

Así que ese día aquella niña comprendió algo importante: todos formamos parte de un todo, todos tenemos miedo a lo que desconocemos, hay muchos motivos por los que podemos molestar o tal vez todos sean un solo motivo, que disfrazamos de fantasma, de ruido, de noche, de dudas, de agobios, de huidas o insistencias, de oscuridad, tal vez un solo motivo y mil linternas y excusas para enfocarlo y mil tipos de canciones bajitas para disfrazar cuánto y cómo nos atemoriza. Pero al fin y al cabo un solo miedo... miedo a no ser comprendidos.

Sin embargo podemos vivir muchos años creyéndonos incomprendidos, incapaces, diferentes o ajenos a otros... hasta que un buen día nos paramos, conversamos suavemente, con la madurez de los años o el dolor de las distancias y nos sinceramos con un simple objetivo: entendernos y entonces, ¡es increible! de repente, sin esperarlo, surge lo absurdo.

Porque todos, desde ambos lados, siempre tenemos grandes y poderosas razones para hacer las cosas como las hacemos, y nos esforzamos en que nos entiendan y nos valoren y nos permitan seguir siempre incuestionablemente haciendo lo mismo, pero, al fin y al cabo, ¡es absurdo! jamás podremos evitar... tener TODOS el mismo motivo.

Todos formamos parte de un todo. Realmente, creemos que no, pero estamos equivocados, en realidad TODOS nos pasamos el mismo tiempo sufriendo de diferentes maneras... por lo mismo.

¿a qué es absurdo luchar contra el que tiene un mismo motivo?

C.M.
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jueves, 7 de enero de 2010

Iniciando un nuevo camino...




COMPAÑERO DE MOMENTOS LENTOS

Hace unos días ví a un hombre caminando, iba muy lento, tan lento que cada paso que daba era un mundo para él, apenas posaba una pìerna parecía que habían pasado horas, sus huellas no se marcaban, se borraban en la lentitud del avance, así que nadie podía advertir realmente que iba caminando, su quietud era inmensa, su cuerpo apenas se desplazaba pero él con estusiasmo, con confianza, con valentía, sin decaer en el ánimo continuaba dando pequeños pasos, posando sus pies, estabilizándose, avanzando.

Yo, yendo con el paso más firme, más rompedor, más rápido, le alcancé en mi camino e inevitablemente aflojé mi paso y me puse a su altura; él amablemente me saludó y por unos momentos iniciamos una conversación en ese breve ratito de coincidencia en nuestro camino.

Hablamos amigablemente, incluso con familiaridad al hacerme confidencias sobre sus experiencias de vida, sus viajes pues había sido marinero mercante, los pequeños secretos de su desgastada vida, en ocasiones para afianzar sus palabras posaba su mano en mi hombro como tratando de acercarme más a él y se disculpaba, siento ir tan despacio, me decía con una voz quebrada y temblorosa, no se preocupe contestaba yo y así continuabamos progresando; en otros momentos buscaba apoyarse en mi mano como intentando recuperar aliento, luego recobrando fuerzas me soltaba y me hablaba en voz baja cosas que sólo pudiera escuchar yo.

Asi anduvimos un pequeño trecho del camino, muy pequeño pero interminable. Su lentitud era tan grande que tuve que acomodar mi paso al suyo para poder ir a la par. En ese trayecto a menudo levantaba la vista y miraba, no dejaba de mirarme, de sonreirme, de intentar escuchar lo que decía, pues por su avanzada edad su oído estaba ya muy deteriorado. Hablaba con dulzura, con palabras suaves y pausadas, buscando siempre en mis ojos la actitud de entrega necesaria para proseguir.

Tras esos momentos de charla, tuve que forzar una despedida pues me estaban esperando y se me hacía tarde, el paso lento del buen hombre era muy grande, así que nos despedimos, con cordialidad, como si ese encuentro casual fuera algo necesario y útil para que yo entendiera algo en mi vida. ¿Hacia donde va?, le pregunte finalmente interesándome por el destino de su trayecto. ¡Hacia adelante! dijo él sonriéndome animosamente y dejándome completamente cortada sin poder decirle ya nada más.

Al quedarme ya a solas, apreté mi paso. Fui consciente de que iba dejando a mi viejo compañero de breves minutos más atrás, en otro punto más retrasado del camino, con su propio destino, con su propio rumbo. Al verme sola caminando, de nuevo con paso firme y decidido noté un vacío, una sensación extraña, iba rápido, alejándome pero esa era la sensación que tenía, que me alejaba. Sin saber muy bien porqué volví la vista y allí ví a ese pasajero, temporal y anciano compañero de escasos momentos, andando con dificultad, dando pasos pequeños, lentos, comedidos, planificados. Sin saber bien porqué me quedé mirándole, él para andar se mantenía pendiente tan solo del suelo, de sus piernas, de no caer, no podía darse cuenta de que le miraba, pues su concentración era grande para dar sus lentos pasos, para no tropezar. Allí me quedé mirando unos segundos más como avanzaba con dificultad, al ver cómo proseguía, por un momento, solo por un momento, entendí algo.

Sonreí, él no me veía pero yo sonreí, dí media vuelta y comencé a caminar, mi paso seguía siendo igual de firme pero andaba ahora más despacio, más reposada, respirando más profundo, disfrutando más del camino, entendiendo mejor mis pasos.

Un breve encuentro de minutos que ayuda a entender algo:

Ese encuentro se produjo en un estrecho pasillo; al salir del ascensor para dirigirme a visitar a un familiar enfermo topé con ese amable viejecillo e inevitablemente avanzamos ambos por un estrecho tramo de pasillo durante unos minutos. Él, con su paso muy lento, llevaba un andador que ocupaba todo el corredor y era imposible hacerse un hueco sin molestarle. Al despedirnos cuando comenzaba a ensancharse un poco más el pasillo y decirme que iba hacia adelante se dirigía tan solo a un comedor cercano para cenar. Lo sé porque casi una hora más tarde allí le ví, estaba sentándose por fin a la mesa.


***

Existen personas que dan pasos lentos, tal vez mucho más lentos que otros y aún así, tienen un motivo para caminar, algo por lo que sostenerse y aunque sea casi imperceptible su movimiento, su avance, tan solo por su creencia y su esfuerzo avanzan, no decaen... llegan.

Porque todo el que avanza, llega.


***


viernes, 18 de septiembre de 2009

Polvillo de mariposa



El niño con su natural curiosidad se acercó a la flor, la mariposa le miró pero juzgando que ese niño sólo estaba contemplando la naturaleza y nada podía hacerle, continuó libando el rico néctar dándose un buen banquete. Pero el niño de repente puso su mano sobre las alas de la mariposa y al instante el pequeño sintió sus dedos manchados con un polvillo extraño y retiró rápidamente sus manitas.

El padre al ver lo que había hecho no pudo evitar reprenderle con rabia y decirle que por haber querido coger la mariposa de esa forma le había quitado su pigmentación y ahora sería presa fácil de los depredadores, pues ese polvo en sus dedos era los colores que le permitían protegerse y camuflarse de sus enemigos.

El niño se quedó muy triste con tal noticia, bajó la cabeza y se puso a llorar.

Al instante el padre comprendió que había lastimado la sensibilidad del niño con sus duras palabras y buscando una forma de que entendiera lo que le habia querido decir le explicó:

- Verás cariño, a veces es inevitable hacer daño, no queremos hacerlo pero ya sea por inconsciencia, curiosidad, prepotencia, temor u otro motivo humano lo hacemos. Cuando eso sucede no debes centrarte en lamentaciones ni paralizarte por tal error, pues el gesto ya está hecho, solo debes entender lo que no has de volver a hacer y aprender una lección de ello: los niños bobos se duelen del daño que se hacen asi mismos pero los niños sabios aprenden del daño que hacen a los demás. Es la mariposa la que debe preocuparte, no tu error.

- ¿Qué puedo hacer para curar a la mariposa? - dijo el niño entoces calmando con más entereza su llanto.

- Esperar, - contestó el padre serenamente, - esperar y confiar, la naturaleza es sabia no permitirá que algo tan bello ya no pueda protegerse de sus enemigos, solo porque tú hayas querido tocarla sin saber cuánto la podías lastimar por ello.

Entonces el pequeño, que había entendido las palabras de su papá, tocó la cabecita de la mariposa y le dijo: - perdona, no sabía que eras tan sensible y que si te tocaba de esa manera podía perjudicarte. No quería molestar, solo fue que no pude resistir la tentación de tocarte, al verte tan bonita, venga, perdóname, no lo hice con mala intención, ¿sí? ¿vale? ¿me perdonas? ¿me perdonas? ¿me perdonas?, ¡no me voy de aquí hasta que me perdones!!

La mariposa entonces levantó su vuelo y por unos segundos se paseó por delante de aquel niño en un suave recorrido, lo cual fue interpretado por el niño y su papá como un gesto de perdón, luego se alejó y fue a posarse en otra flor un poco más distanciada, buscando protegerse entre unos pétalos más grandes.

El niño se volvió a su padre y con voz encendida y muy serio le dijo: - desde ahora te digo que no pienso lavarme las manos hasta que la mariposa vuelva a tener colores en su alita!! ¿cuándo venimos otra vez al campo a ver si ya los consiguió???

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Sabio el que entiende que no debe lavarse las manos ante un error.
La mariposa también aprendió una hermosa lección: la de la prudencia.


lunes, 24 de agosto de 2009

Poemas para una conducta


Poema breve para cortos.
YA

Poema breve para listos
HABLA CLARO

Poema breve para inteligentes
¿QUÉ MÁS, APARTE DE YA?

Poema breve para superdotados
¡ANDA YA!

Poema breve para sabios

...


Poema breve para tontos del culo
ya, ya, lo sabía, lo sabía, sabía que algo querías decirme con todo esto,
a mi no se me escapa una, era lógico pensarlo porque hay personas que son así, no pueden dejar de pensar e inquietar, bla, bla, bla.

Y luego la rueda vuelve a empezar...

(Yo una vez fui tonta del culo, otra vez simplemente corta, otra después un poco más lista, un buen día empecé a ser inteligente, hasta hubo una ocasión en que fuí superdotada... ahora callo).
Cuando veo que la rueda puede volver a empezar...
enseguida me paro y doy cuatro saltos.

:-)

martes, 19 de mayo de 2009

El color de la positividad

"Esta historia que te cuento es cómo un grito,
una voz desesperada que grita pidiendo auxilio.
Auxilio por no ver nada que me llene en el camino,
auxilio por ver que hay mucha falta de cariño.

Me paro y me pregunto por qué no vives
rodeado de más verdad y buscando ese equilibrio,
que te llene de valor y que te quite del suicidio,
de tener que defender para sentirte más querido.

ESTRIBILLO:
Usando menos el coco y un poquito más la piel,
ya que somos lo que somos.
y si no lo quieres ver...
eres tonto!!!
Sino te gustas es que no estás vivo.
eres tonto!!! y eso es algo que nació contigo
y mañana al despertar saltar de la cama,
luchar tu mañana, mirar a la cara
que no debes nada
ERES TONTO!!
Salir a la calle sin la tontería
sacando de dentro entera tu vida... entera tu vida.

Y parece que está de moda ir de tontito.
Aparentar, ser la persona que siempre tú habías querido.
Dime por qué no te quieres aunque sea sólo un poquito.
Y por qué no eres tu mismo y no algo parecido."

Usando menos el coco y un poquito más la piel...
(El Canto del Loco)

domingo, 17 de agosto de 2008

¡¡Cómprate una cometa!!



Dialogo entre dos:

- ¿Te gusta cómo estás llevando tu vida?

- Realmente, no.

- Pues cámbiala.

- Eso es fácil decirlo.

- Y fácil hacerlo.

- Tú siempre lo ves todo muy fácil pero hay cosas que ofrecen mucha dificultad, no son tan fáciles como piensas.

- Sí, ya lo sé, las más importantes de una vida son las más difíciles, así se distingue cuáles son las más importantes.

- ¿Y cómo se consiguen fuerzas para cambiarlas?

- Preguntándote ¿qué deseas cambiar?

- Yo solo quiero ser feliz y no lo consigo, no encuentro un referente, un modelo de vida.

- Ah, entonces ¡cómprate una cometa!!.

- ¿Qué??? ¿qué me compre una cometa? pero ¿te has vuelto loco?

- No, no me he vuelto loco si quieres un modelo a seguir cómprate una cometa.

- ¿Y para qué quiero yo una cometa?.

- Verás, es sencillo, cuando la tengas vete al campo corre a favor del viento hasta que vuele, así entenderás que has de esforzarte para conseguir algo, que has de utilizar las ventajas que te ofrece la vida (tu trabajo, tu personalidad, tus virtudes, tus fortalezas) para impulsar tus ilusiones.

Cuando tu cometa ya esté volando atiende las ráfagas de viento y aprovéchalas para que prosiga volando, así entenderás que una vez has conseguido alzar el vuelo para mantenerte solo has de estar atento a a las ocasiones que te brinda la vida, un reencuentro, una mirada, una mano tendida, una sonrisa a tiempo, una casualidad, una palabra precisa, un música especial, un simple ánimo te ayudarán a valorar las oportunidades.

Cuando el viento cese observa como la cometa cae precipitadamente hasta el suelo, con velocidad, sin previo aviso, nadie puede detener su caída, pues no es momento de ello, así entenderás que es inevitable caer a veces, es inevitable no mantenerse arriba, pues hasta la propia naturaleza, que es tan sabia, hace descansar al viento.

Mientras estés caído recuerda que siempre habrá una mano que se tenderá hacia ti con ilusión y cuyo único objetivo es que vuelvas a volar para poder seguir sonriendo viendo como te elevas de nuevo. ¿acaso nunca has visto como un niño tras la caida de una cometa corre hacia ella con la intención de volver a intentarlo? No ve en esa caida una derrota sino un nuevo desafío.

¡Cómprate una cometa, deja de decir que no puedes y suelta tu vida!!!

¿aún no lo entiendes? no es a favor sino en contra del viento cuando una cometa realmente vuela muy alto.


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lunes, 31 de marzo de 2008

Naturaleza azul



The Scientist - Aimee Mann

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Había una vez un pájaro azul, era tan bello y tan grande ese pájaro que era la envidia de todos cuantos lo veían.¡Mirad el pájaro azul!, ¡mirad el pájaro azul!, decían los niños al verlo sobrevolando por encima de sus cabezas.Aquel pájaro estaba tan convencido de lo que era que no admitía que nadie menospreciara ni de una sola de sus plumas. Un buen día mientras volaba hubo un gran viento y aquel pájaro fue a caer en un enorme charco de barro por lo que sus alitas, su pico y todo su bello plumaje quedó totalmente deslucido con un feo color marrón.

El pájaro se sintió muy triste, pues no comprendía porqué en un segundo todo podía haber cambiado de aquella manera y donde antes había un pájaro bello ahora todo era lodo y barro.

Entristecido se acercó a un pequeño charco de agua reposada que había cercano a una fuente y al ver su reflejo comenzó a exclamar: ¡¡pero qué feo pájaro soy!!, ¡¡ya no soy bonito!!, ¡¡ya no soy un pájaro de bellas plumas!!, ¡qué desgracia!, ¡qué inorpotuno ese viento! ya nadie me querrá igual que antes.

Pero una niña que estaba sentada junto a la fuente al escuchar la voz de un pájaro triste que se estaba lamentando le preguntó con tono infantil:
- ¿porqué lloras?

El pájaro miró a la niña que le había preguntado.
- ¿Por qué crees tú niña tonta que puedo llorar con este aspecto?,- dijo el pájaro aún con el semblante entristecido pero manteniendo el orgullo.

La niña tan solo le dijo:
- pues no sé, yo no veo nada, la verdad es que no veo nada por lo que puedas estar tan abatido. Ven acércate y cuéntame qué te pasa.

El pájaro cabizbajo se colocó sobre el borde de piedra de aquella fuente para poder estar cerca del oido de la niña y le dijo con gran enfado:
- ¿Qué no ves nada? ¿tú eres boba? - dijo manteniendo un cierto tono de orgullo herido mientras se recorría con rabia todas sus plumas manchadas de lodo, - hay que ser muy estúpido para no ver que soy un pájaro que está hecho un trapo de horrososo, -concluyó cada vez más enojado.

- No, no veo nada, - repitió la niña convencida.- verás, veo que eres un pájaro, no careces de plumas, pues estás posado sobre el borde de esta fuente que está elevada soobre el suelo así que puedes volar, tu pico está sano y es fuerte porque me hablas mientras te recolocas las plumas y tienes un tono enérgico por lo que debes poseer suficiente carácter para no dejarte acobardar por nadie. Por tu voz diría que tienes una buena edad para haber volado lo bastante como para saber sortear peligros y reponsabilizarte de tu vuelo y ya no eres tan pequeño como para necesitar la supervisión de nadie. Te enfadas cuando te llevan la contraria así que tu estima no se ha resentido por ese percance e intuyo que tienes buen oido puesto que me has escuchado lo que he dicho desde el principio. Dispones de tiempo para ti mismo y para dedicárselo a los demás y por eso estás aquí lamentándote por algo que no sé bien qué es, porque es que de veras que yo no veo nada. No, la verdad es que no veo el motivo por el que puedas estar triste.

-¡¡ Estoy sucio!!, ¡¡muy sucio niña boba!!!, ¿¿es qué no ves que mis plumas están desastrosas?? ¡¡estoy lleno de barro!!, ¡¡me he caido en ese charco sucio!! - protestó el pájaro, perdiendo la paciencia y gritando a la niña.
- Anda, mira, - dijo la niña sin inmutarse por el enfado y con tono gracioso, - pues entonces...¡¡ tienes suerte!!, ¡¡junto a ti hay gran cantidad de agua!! así que tu gran problema tiene solución: ¡¡lávate la cara!! - exclamó la niña con tono directo e imperativo.

Entonces el pájaro se quedó pensativo con tales palabras y contrariado por aquella imposición miró de nuevo su reflejo en el agua de la fuente, tal había sido la espontaneidad de aquella niña al hablarle que entonces ya no se vio como un pájaro sucio, no vio ese pelaje marrón y oscuro que le desmerecía tanto sino que apreció la figura de un pájaro fuerte, de buen pico, de buenas alas, de buen porte, que lo mismo podía caminar que volar que detenerse a mirarse en un charco. Y ya mucho más convencido le dijo a la niña en tono más tolerante:
- ¡tienes razón!, mis plumas están marrones porque me caí a un charco pero... ¡solo fue eso!, tienes razón, ¡¡eso no tiene importancia!!!
Entonces la niña sonrió y le dijo:
- Ánimo, solo necesitas agua para estar bonito de nuevo, ¡ánimo!, un jarro de agua fría es lo único que puede cambiarte y ¡parece que te hace falta!.

Y dicho esto comenzó a salpicar agua de forma divertida y juguetona sobre el pájaro. El pájaro se quedó quieto, confiado y complacido mientras aquella niña echaba agua y más agua, más bien parecía que se estaba bañando ella con toda la cantidad de agua que lanzaba con sus pequeñas manitas. Pero al poco tiempo todo el lodo, barro y suciedad se desprendieron de su plumaje y fueron al suelo a confundirse con las piedras de la calle. El pájaro al verse limpio rápidamente se miró de nuevo en la fuente y al ver su reflejo de nuevo azul intenso se puso a saltar de alegría y alivio.

La niña, sin decir nada más, se dio media vuelta y a punto estaba de irse sin despedirse cuando el pájaro le llamó y le dijo:
- eh, niña, no te he dado las gracias, no te vayas, ¿hay algo que pueda hacer por ti? me has ayudado a volver a ser quien era, ¿hay algo que pueda hacer por ti?

La niña le miró con ternura sin decir nada pero fue extraño, el pájaro al mirarla de frente vio que en sus ojos no se reflejaba ningún brillo. Aquella pequeña a tientas, tomó su pequeño bastón que estaba posado en el suelo de la fuente de piedra, se levantó y tanteando el camino comenzó a alejarse. El pájaro se quedó tan sorprendido viendo que era ciega que no acertaba a moverse de la impresión. Pasaron unos segundos y finalmente el pájaro reaccionó y se fue volando hasta la niña:
- oye, le dijo con tono comprensivo, pero.. ¡si eres ciega!, no entiendo, cómo, cómo, pero ¿cómo has podido decirme tantas cosas de cómo soy yo... si tú no me ves?

La niña sin sorprenderse por las palabras del pájaro simplemente le dijo:
- es fácil, eres un pájaro, ¿no? tu mismo me has dicho que eres un pájaro, así que yo solo he descrito a un pájaro, ¡porque yo sé cómo es un pájaro!, me lo enseñaron en el cole, - dijo la niña con su pequeño orgullo infantil; -lo único que no podía ver, -añadió la niña con naturalidad, - era eso que te tenía tan triste, tu suciedad, y al contarmelo tú me he puesto muy contenta... porque ¡¡tenía solución!!, ¡agua!.

El pájaro comprendió la lección que aquella niña le daba y prometió no volver a enfadarse por cosas sin importancia y fijarse más en los pequeños detalles que delataban las verdadera cosas que debían preocupar.

- ¿Puedo pedirte algo? dijo entonces la niña interumpiendo el pensamiento del pájaro.
- Eh, sí, claro lo que quieras, - contestó el ave.
- Verás - dijo la niña, - yo siempre he querido tener el pelo azul, no sé si quedaré ridicula o estaré guapa, pero como no me veo pues no me importa, ¿podrías ayudarme tú a tener el pelo azul???

El pájaro sonrió ante aquella loca petición y mirándo su plumaje le dijo repitiendo frase:
- pues... ¡¡¡tienes suerte!!! ¡porque yo soy azul! - y sin más arrancándose varias de sus plumas las fue colocando en su cabecita cubriéndola sus pequeños rizos por completo. La niña, feliz, comenzó a saltar de alegría diciendo:
- ¡tengo el pelo azul!, ¡tengo el pelo azul!! - decía con estusiasmo.

El pajaro se quedó muy complacido con la reacción de la pequeña y tímidamente se asomó de nuevo al agua de la fuente. Contempló que en una de sus alas había una pequeña calva en donde la ausencia de plumas denotaba un agradecimiento...

- Curiosamente, aunque me faltan plumas, no sé porqué pero ahora me veo mucho más bello que antes, - le dijo entonces el pájaro a la niña.
- ¡¡¡Sí!!!, ¡sí!¡ sííí! yo también me veo mucho mejor con mi pelo de lindas plumas azules! - dijo la niña con natural inocencia.


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Hagamos de lo que nos ha dado la naturaleza una virtud para nosotros y un regalo para los demás.

viernes, 28 de marzo de 2008

La nube que quería sonreir


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Angel - Sarah MacLachlan

Haz clic en el botón "Play" para escuchar la música



Había una vez una nube blandita y esponjosa que quería sonreir...


- !Quiero sonreir!, - decía, - !quiero sonreir!, - repetía, - ¿quién quiere verme sonreir??, -preguntaba con algodonada voz.
- Eres una nube, - le decía con seriedad su papá Nube, - las nubes no sonríen...
- ¿qué hacen las nubes papá?- preguntó con ingenua voz.
- Pues, navegan por el cielo, surcando distintos momentos del día, recorren distancias tanto en vertical como en horizontal, en definitiva viajan y acompañan a otras nubes...
- ¿Viajan? ¿Llevan maleta?, cuando se viaja se lleva maleta, ¿verdad papi?.

- Eh, sí, claro nubecilla, sí, pero las nubes no llevan maletas, no hace falta, viajan desnudas...

- ¿Desnudas? ¿Estamos desnudas? y oye, ¿porqué no tenemos frío papi?.

- Eh, buf, verás pequeñina, las nubes no sienten ni frío ni calor, ni tienen pensamientos, ni son animalitos ni son personas ¿estamos?, - dijo el papá Nube ya un poco perdiendo su paciencia.


- Pero... si no tenemos sentimientos ¿porqué yo puedo sonreir?

- ¡Tú no puedes sonreir! dijo el papá ya poniéndose serio con su preguntona hija, ¡tú no sonríes, no puedes sonreir!.

- ¡Sí que puedo! - dijo la nubecilla muy contrariada por lo que estaba escuchando, ¡sí que puedo!, ¡yo puedo!.

- No, no puedes, - repitió el padre - y dejémonos ya de tonterías, vete con mamá nube a hacerla compañía y déjame seguir con mis trabajos, - sentenció Papá Nube.


La nubecilla triste y cabizabaja se acercó a su mamá.

- ¿Qué te pasa nubecilla? - dijo con voz candorosa su madre al detectar el semblante apagado de su hija.

- Pues que papi ¡es tonto!, ¡no cree que yo pueda sonreir!, - protestó la pequeña nube.


La madre con suma paciencia le dijo:

- verás, tu padre no es tonto, tu padre está en lo cierto, las nubes no podemos sonreir, eso solo lo hacen las personas, ni tan siquiera los animales o las plantas pueden sonreir, ese gesto sobre el propio de humanos y nosotras las nubes no somos humanas, argumento con lógica su madre para que su pequeña lo entendiera mejor.

- ¡Noooo!, - gritó la nubecilla cabezota, yo, yo, yo... ¡yo puedo sonreir! - dijo enfadada.


Y sin más se alejó de su mamá a sentarse solitaria en el cielo.


- Esta nube es demasiado niña - le dijo mamá nube a papá nube, - no sé qué vamos a hacer con ella, dice unas cosas....

- Déjala, ya se dará cuenta de sus limitaciones, es demasiado tozuda, ya aprenderá ella sola, -concluyó el padre.


El Sol que había estado pendiente de toda la conversación se acercó a la nubecilla y le dijo:

- ¿tú de verdad crees que puedes sonreir?

- Sí, sí, - dijo la nube recuperando ánimo, ¡¡claro que puedo!!!

- Y ¿porqué no sonríes? - preguntó el Sol con didáctica intención para que la pequeña viera su limitación.

- Es que yo... es solo que... solo que... - dijo con voz cada más entristecida...

- ¿Solo que qué? - le preguntó el Sol buscando que se enfrentara a la verdad.

- Pues... que yo... ¡no se hacerlo!, aún soy pequeña y bueno, yo aún no sé sonreir ¡porque no sé cómo se hace!, - dijo la nube apenada.


El Sol se quedó prendado de tan inocentes palabras, de la confianza que tenía esa nube en conseguir algo que ni sabía cómo se hacía ni que no se podía hacer. Entonces apartándose de la nube, se quedó reflexionando un momento, minutos después sin decir más llamó a un viento amigo y junto a su runfido le hizo una petición en voz muy baja. El viento asombrado le dijo al Sol:

- No te preocupes, hare lo que pueda.


Entonces se acercó a la nube y soplando en diferentes zonas con mayor y menos intensidad fue separando y disgregando sus partículas, moldeándola con intención y logrando así formar dos huecos grandes, separados y redondos en su zona superior, y una franja prologada de derecha a izquierda en la zona inferior. Cuando hubo terminado su trabajo, le dijo al Sol:

- Ya está, tal y como me habías pedido.


Entonces el Sol sintiéndose complacido por el esfuerzo realizado por su amigo viento se coloco por detras de aquella nube y lució con brillo. Por entre los ojos y la boca formados en aquella pequeña nube una luz de sonrisa iluminó su algodonado rostro.


- ¡¡Mira papi!!, ¡¡mira papi!!, - se oyó a una niña decir desde la Tierra... -¡¡una nube en el cielo me está sonriendo!!!. ¡¡mira, mira! me está sonriendo!!!

- Sí, hija, sí, claro, claro, - dijo el padre sin despegar la vista de su recién comprado periódico.


Y desde entonces aquella nubecilla vivió siempre muy satisfecha sabiendo que su pequeño sueño, su ilógico, descabellado e inocente propósito de ser una nube que sonriera lo había conseguido.



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Todos llevamos dentro una nube que quizá aún no sabe cómo sonreir... pero que, no lo dudéis, puede hacerlo.

jueves, 27 de marzo de 2008

La tirita mágica


Este cuento para mi es especial, ojalá pudiera curarse cualquier corazón herido con una tirita mágica. Espero que os guste su letra, su imagen y la música que he escogido.


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Looking Through The Eyes Of Love -Enya

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- Mamá,mamá rápido, necesito una tirita, ¿dónde hay tiritas?.
- ¿Qué tienes mi vida?, ¿te has caido? ¿te duele algo?.
- ¡No!, solo necesito una tirita, o si no que me des unas gasas, un esparadrapo, unas vendas, algo que tengas para curar a las personas, ¿dónde hay?, ¿dónde tienes el botiquín para las curas?
- ¿A quién, a quien hay que curar??, mi vida, ¿quién te preocupa? ¿qué es lo que pasa?
- Me preocupa mi amiga, hay que curar a mi amiga, ¡rápido!, déjame una tirita, no hay que perder tiempo, ¡vamos!!
- Hijo, me estás poniendo nerviosa, ¿qué le sucede a tu amiga?:- ¿se ha caído?
- No
- ¿le han pegado?
- No
- ¿le duele algo?
- No sé, yo creo que sí.
- Hijo, no te entiendo, por favor ¡habla más claro!
- Pues verás, es que necesito una tirita para curar a mi amiga, está ahí fuera de casa y está llorando... le he preguntado, pero no me contesta, solo tiene apretado en su pecho con sus manitas un colgante con la foto de su hermano, y llora, llora mucho, algo tiene que dolerle para llorar tanto, yo creo que se le ha debido de romper el corazón y por eso se lo está sujetando.

La madre se quedó atónita con la lógica de su hijo y añadió para tranquilizar a su hijo:
- sí tienes razón, si se le ha roto el corazón debe dolerle mucho, pero verás hijo, ese dolor es por dentro, las tiritas para este caso no sirven para curarla.

El niño se quedó apenado con tal respuesta:
- ¿porqué?- dijo de repente en un hilo de voz infantil con los ojos enrramados mirando a su madre con gesto de súplica. Pero luego sin decir nada, con ese semblante niño que denota una profunda desilusión, se marchó a su habitación muy triste.

La madre se quedó pensando unos momentos y al cabo de un rato tuvo una idea. Tomó una tirita, fue a su habitación y le dijo a su hijo:
- mira, esta tirita yo la guardaba como algo muy especial, es un poquito más grande que las tiritas normales porque ¡es una tirita mágica! y por eso vale para lo que le pasa a tu amiga. Has de ponerle esta tirita encima de su corazón y entonces verás como deja de llorar y sonríe. La tirita tiene una propiedad mágica, al contacto con un corazón es capaz de pedirte algo. Si aquello que te pida esta tirita tú puedes cumplirlo tu amiga sonreirá y le aliviarás un poquito el dolor de su corazón roto, para eso es una tirita mágica!

El niño abrió mucho sus ojitos con la explicación de su madre y sin pensarlo más, a toda prisa tomó aquella tirita tan especial y salió en busca de su amiga.

Al verla hizo lo que le había indicado su madre, dejó al descubierto la parte adhesiva de aquella tira blanca y con gran inocencia infantil colocó la tirita por encima del vestido de la niña, tapando así su corazón.La niña le miró muy asombrada sin entender qué hacía su amigo.

De repente el niño se fijó en aquella tirita y descubrió que escrita en tinta azul se distinguía una frase.

La frase decía: ¿me das un fuerte abrazo?.

El niño, ingenuo y creyendo que esa tirita era mágica de verdad pues le estaba pidiendo algo, se quedó mirando a su amiga y con gesto de cariño le apretó fuertemente entre sus brazos. La niña se quedó recogida y quieta pero pasados unos segundos comenzó a sentir el calor de su amigo y le apretó hacia ella para que no se soltara y así estuvieron abrazados sin decir nada un buen rato.

Al soltarse, al niño le brillaron los ojos:¡su mamá tenía razón!, tenía razón!! aquella tirita era mágica!!! había curado un corazón roto, pues su amiga, sin saber muy bien porqué, le miraba sonriendo!!!

Con gran satisfacción se despidió de su amiga y entró en su casa diciéndole a su madre en gritos de alegría: - mamiiiii, graciassss, ya le he curado a mi amiga su corazón roto con la tirita mágica que me disteeeeeeee. ¿tienes mássssss?


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A veces me gustaría poder ponerle una tirita en el corazón a una persona que sufre y decirle: ya está, ya pasó, ya te puse la tirita, ya te curé.

martes, 31 de julio de 2007

La cajita de los deseos...



Escapar-Moby_y_Amaral

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- ¿Qué tienes ahí?
- Es mi cajita de deseos, - dijo una niña sonriendo.
- ¿Y qué hay en ella?
- Pues mis deseos, ¿qué va a haber?, vaya pregunta más tonta.
- Me refiero a qué deseos, no seas tan listilla, dime ¿qué deseos guardas?.
- En realidad solo guardo uno, porque solo tengo uno... pero es un deseo muy muy muy muy grande.
- ¿Muy grande y lo guardas en una cajita tan pequeña?, a ver y dime, ¿cual es?
- Mi deseo es... ¡ser feliz!- Hale, ¿no podías haber buscado algo más sencillito más cercano?
- ¿Como qué?
- Pues no sé un deseo de esos que puedan llegar a cumplirse, eso que dices es como muy general, ¿no?
- Ah, no, qué va, es muy concreto mi deseo, dijo la niña ampliando su sonrisa infantil.
- ¿Cómo va a ser concreto el deseo de ser feliz?, eso es como muy impreciso, no dice nada, eso lo desea todo el mundo, además nadie sabe cómo se consigue, así que una niña como tú pues menos, sentenció el pequeño.
- Yo sí lo sé, ¡claro que lo sé! yo lo tengo aquí guardado, en mi cajita... dijo la niña de forma inocente.
- Pero ¿cómo vas a tener guardado en tu cajita ese deseo?, no seas loca, eso no es posible.
- Claro que sí ¿te gustaría verlo?
El niño, con actitud prudente pero corazón curioso, dijo:

- Bueno, vale, a ver enseñáme qué tienes en la cajta, enséñame tu deseo.

La niña abrió la caja, dentro de ella había una pequeña almohada de plumas blancas...

- ¿Una almohada?, ja, ja, ja, ¿esa es tu forma de definir la felicidad?, ja, ja, ja, no me hagas reir más, mira que eres graciosa, ¡que loca estás!.

La niña se le quedó mirando boquiabierta y mirando su cajita con incertidumbre la fue cerrando lentamente y se sentó en una escalera.

El niño no paraba de reir, ella simplemente le observaba.

Después de una rato de risas, de repente el niño viendo a la niña sentada que seguía sin moverse, sin reirse ni decir nada, pensó que tal vez había sido desconsiderado por reirse de esa forma, pues parecía que ella no lo había tomado bien y entonces se acercó a ella y le dijo:

- Oye, perdona, lo siento, es que no podía evitarlo, al ver la almohada, las risas me han saltado como resortes, perdona ¿te ha molestado?
- No, pero no entiendo muy bien... ¿porqué te ríes?, - contestó la niña.
- ¿Qué porqué río?, hombre, no me negarás que simplificar la felicidad en una almohada resulta divertido... es que tienes cada cosa...
- Anda, pues entonces tú, dime... ¿cómo simplificarías la felicidad?
- ¿Yo?, - dijo el niño un poco inquieto pues no se imaginaba tal pregunta así, tan de repente, -pues, humm, veamos, yo... yo resumiría la felicidad, pues, no sé, en alegría, en risas, muchas risas y ¡muchas carcajadas!!.

Entonces la niña mirándole a los ojos esbozó una sonrisa y le dijo a su amigo con voz ilusionada:
- Ah, bueno, entonces no está todo perdido, tú también puedes tener una cajita de deseos y ya sé lo que puedes guardar en ella...
- ¿El qué?, - dijo el niño confundido.
- Pues tu deseo de ser feliz... - contestó la niña como si la respuesta fuera algo obvio.
- ¿Pero qué dices? sigo pensando que eso no se puede hacer, ¿cómo voy a guardar todo eso que te he dicho en una caja?
- Pues muy fácil, toma mi cajita... -dijo la niña tendiéndole en su mano su pequeña caja.
- ¿Y para que quiero yo tu cajita? ¿estás loca o qué te pasa?
- No, no estoy loca, te doy mi cajita para que la metas dentro de la tuya... te despertará una sonrisa siempre que la abras y así tendrás tu felicidad... tus risas, tu alegría y tus carcajadas.


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Que bello sería este mundo si cada vez que nos invade la tristeza o la desesperanza pudieramos coger una cajita de un ser querido y guardarla dentro de nuestra cajita de deseos. Aumentarían nuestros deseos... de ser felices.

La rosa de agua


Kala-Yann Tiersen

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Había una vez una bella rosa, la más bella que se podía encontrar en 100km a la redonda. Esta rosa vivía en medio de un campo con otras rosas y su vida social era muy intensa, tan intensa que apenas podía pararse a imaginar cómo serían las cosas si realmente se detuviera un instante, se quedara sola.

Acertó un día a pasar junto a ella, una niña que viéndola tan linda, tan bella, la más bella de ese lugar quiso llevársela para su casa. Comenzó a tirar de ella, la rosa al principio con el tirón se sintió molesta pero no le dio más importancia pues pensó, parará en cuanto vea que no puede conmigo, sin embargo la niña continuó tirando y tirando, pues había decidido que quería esa flor para su colección, la rosa comenzó a estirarse desde el tallo y salieron de su garganta pequeños gritos que se transformaron en gimoteos hasta provocar tanto daño que los quejidos eran intensos, muy profundos.De repente se oyó un "crack" y la rosa quedó despegada de la tierra.La niña muy contenta se la guardó en una cesta y se fue caminando en busca de sus papás.
La rosa, desprotegida, alejada, dolorida comenzó a lamentar lo que le habían hecho, en el cesto junto a ella había más flores y entre ellas un lirio amarillo que le dijo: acostúmbrate ya no volverás nunca al campo, a todos nos han cortado, debes aprender a seguir manteniéndote bella para que al verte bonita te cuiden un poco más que a los demás.

La rosa se quedó petrificada con esas palabras, yo no puedo ser bella si he perdido mis raices, yo no puedo sentir feliz, ni hacer florecer mi color si me estoy alejando de la tierra que me vio nacer, dijo confundida.

Es importante que no pierdas la cabeza, le aconsejó el lirio y sobre todo no llores, mantente firme y con una sonrisa, si lloras es peor.

¿peor? ¿porqué peor?

Tú hazme caso, yo entiendo de esto, sobre todo, no llores.

Al llegar a casa, la niña sacó de su cesta las flores y las puso todas juntas en un jarrón...Pero, pero... acertó a decir la rosa ¿dónde está el agua?

No hay, dijo el lirio, no nos ponen agua, solo nos contemplan mientras estamos vivos,luego nos secamos, dejamos de estar bellos, se acaba todo, nos tiran...

Pero eso no puede ser, dijo la rosa ingenuamente, somos flores, somos lindas, no se puede terminar todo así como si fuéramos un escaparate que se desgasta con el tiempo y no se repone... en el campo las cosas no son así, vivimos mucho tiempo, morimos con dignidad...
Vives demasiado aislada, eres demasiado ingenua, tú acostúmbrate a esto y sobre todo, te lo vuelvo a repetir, no llores, por favor, no llores...

La rosa se quedó en silencio, con el paso de los días sus colores ya no lucían, ya no era hermosa pero aún sobrevivía, sin embargo no podía evitar mirar que flores más pequeñas se estaban secando tanto que apenas ya tenían aliento para mantenerse en pie, y solo se sujetaban con el borde del jarrón, apoyando su cabeza, como descansando...

La rosa comenzó a sentirse mal, debo hacer algo, no puede ser que nuestra existencia termine simplemente porque una niña caprichosa nos arrancó de la felicidad, de la compañía de los demás, solo para contemplarnos un ratito a solas y luego ya abandonarnos, he de hacer algo... se decía la rosa.

El lirio le escuchaba sus pensamientos más no decía nada, solo repetía en voz cada más débil por favor no llores...

La rosa, regresando de sus pensamientos se volvió hacia él y le dijo: ¿porqué siempre estás repitiendo lo mismo? ¿no crees que haya motivos para llorar?, nuestras hermanas flores se mueren, no pueden tomar agua, nosotros también nos secamos, solo nos queda llorar ¿porqué lo prohibes de esa forma?

No lo prohibo, lo aconsejo, dijo el lirio. He oido que apenas alguien de nosotros empieza a llorar, al estar tan secos, tan débiles nuestras hojas se deshacen hasta convertirnos en agua...

Pues si es así como tú dices, no encuentro mejor forma de sentirme viva, de sentirme generosa que llorar... deseo llorar, dijo la rosa con decisión, porque al menos así sentiré que realmente estoy aún viva, tengo emociones, viéndome las lágrimas sabré lo qué me duele, no me calláre, no aguantaré todo como si nada fuera, ¡no!

Y diciendo esto comenzó a llorar, sus lágrimas empaparon sus primeros pétalos y con el contacto salado éstos comenzaron a deshacerse... ah, ¿qué me sucede? ¡cómo duele! grito aterrada...

El lirio, atento a lo que pasaba le dijo, te he dicho que no llores, si llores te deshaces antes, nada quedará de ti, te convertirás en agua, no te secarás pero será peor, al menos seca puede que un día acabes siendo guardada en un libro como recuerdo pero ¿siendo agua?, nada serás.

La rosa escuchaba boquiabierta las explicaciones del lirio y quedó muda de la impresión viendo cómo con sus lágrimas algunas hojas se habían ya deshecho... entonces, viendo cómo era la realidad que le esperaba... se acercó al lirio y como voz muy suave le dijo: tal vez tú necesitas dejar secar tus hojas, apagarte poco a poco para terminar siendo recuerdo guardado entre las páginas de un libro, pero yo no soy como tú, si me apago, si me termino sin luchar, no tendré sentido, no seré yo, yo no he nacido para conservarme el mayor tiempo posible, he nacido para vivir, para luchar, para esforzarme, para inventar y para morir, llegado el momento, con la misma actitud con la que viví, con generosidad...

Y diciendo esto comenzó a llorar, el lirio, al comprender lo que iba a hacer, le grito, no lo hagas, ¡no!, ¡por favor!, me gusta tu compañía´aunque sea temporal... no lo hagas, vas a dejarme solo aquí, no podré darte la mano mientras ambos cerramos los ojos... no lo hagas... no me dejes... pero la rosa apenas ya escuchaba y llenos sus pétalos de lágrimas le dijo exhalando unas últimas palabras que también se transformaban en agua... no me voy, me quedo aquí, convertida en agua para que os reguéis conmigo, no me voy, estaré siempre empapándoos, miráme... me vuelvo agua... lleno este jarrón, tomad de mi el aliento de mi humedad, como si fueran besos y abrazos a vuestras raíces... morid con dignidad, con amor de agua en la sabia de vuestras venas...

Y con estas palabras, suavemente, se diluyó.

Enseguida las demás flores al contacto con el líquido elemento comenzaron a cobrar aliento, el lirio, cabizbajo fue el que más tomó sin darse cuenta puesto que al percibir la humedad sus ojos comenzaron instintivamente a abrirse y a recobrar frescura y vigor.

Todas las flores recuperaron sus colores en tan poco tiempo que al verlas tan bellas, tan esplendorosas, la niña que las había recogido se quedó entusiasmada y comprendiendo que esas flores debían ser todas muy especiales por haber durado tanto tiempo en tan buenas condiciones, pues eso no había sucedido con ningún otro ramo que a veces traía, le pidió a sus padres un jarrón más grande, y sin percibir que aquel jarrón ya tenía agua, puso agua nueva y las cuidó con tanto esmero que las flores duraron mucho tiempo ofreciendo sus colores y su belleza a cuantos las contemplaban.

Y el lirio, cuyo color llamaba la atención pues se había vuelto de un intenso amarillo que hacía deslumbrar, cada mañana, en recuerdo de su amiga, se inclinaba hacia su tallo y asomaba su cabeza por debajo de una sus hojas, dando un beso de buenos días a una pequeña gota, una lágrima de rosa, que se había guardado para él sin que nadie le viera...


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En esta vida hay rosas de agua que se deshacen junto a nosotros simplemente por amor y también puede haber tímidos lirios que, yo estoy segura, mantienen la lágrima de una rosa de agua en su interior.

El bosque encantado




Había una vez un bosque encantado. En él vivían muchos seres vivos, y como seres vivos que eran, tan solo vivían. También había muchos seres pensantes, y como seres pensantes que eran, pensaban.Finalmente en la parte más profunda y frondosa del bosque vivían unos pequeños seres de luz, y como seres de luz que eran alumbraban el camino, hacían menos cerrado el bosque, proporcionaban a todos los seres vivos y pensantes, que por allí pasaban, la claridad suficiente para guiarles en su camino.

Todos los seres vivían en armonía y bailaban y hablaban y se escuchaban y como simples seres, eran la plenitud de ese bosque encantado.

Acertó cierto día a pasar por ese bosque un hada, al ver la cordialidad y complicidad de todos esos seres quedó deslumbraba. Pasó noches enteras junto a ellos escuchando sus historias, riendo sus bromas, y apenándose por sus tristezas. Al cabo de cierto tiempo se despidió de todos y cada uno de los seres y se marchó, dejándoles como recuerdo de su presencia una piedra de diferente color a cada uno.

Después de varios días se acercó al bosque una anciana. Al ver a todos los seres felices, sintiendo que ella no lo era, tuvo rabia y trató de intimidarlos, de hacerles sentir miedo e ideó una forma de separarlos. Si iba donde cada uno de ellos y viendo sus debilidades les metía inquietud en el cuerpo respecto a sus hermanos seres, todos acabarían desconfiando los unos de los otros y se terminaría esa armonía tan hermosa que había en aquel bosque encantado, todos serían infelices y así ella no se sentiria distinta.

Y así lo hizo. Se acercó a los seres vivos, a aquellos que solo vivían, sin importarles el minutos posterior que vivían, disfrutando a cada instante lo que surgía y les dijo:he oido que los seres pensantes, están pensando en la forma de acabar con vosotros, se hacen los amigos para que os confíeis y así una noche os atacarán y destruirán vuestras casas, quieren ampliar territorio...
Los seres vivos, inocentes, entregados, comenzaron a temblar y creyendo sin más a la débil anciana, sabiendo que los seres pensantes les superaban en número, decidieron fortificar sus casas...

La anciana entonces, viendo que su plan tenía efecto, se acercó a los seres pensantes y midiendo sus palabras, pues siendo seres pensantes, pensaban y sabía que tendría más dificil convencerlos, les dijo:Me apena deciros esto: he oido que los seres vivos planean terminar con vosotros porque quieren agrandar su territorio. Uno de los seres pensantes contestó: eso no puede ser cierto, los seres vivos son nuestros amigos, nunca se levantarían contra nosotros, viven en paz y nos quieren. Y la anciana, que en las artes del engaño estaba muy ilustrada y tenía ya su experiencia, sin inmutarse, poniendo cara de comprensión les dijo: claro, no puede ser, tal vez tengáis razón y me he precipitado, perdonad yo solo lo decía porque les he visto cómo estaban fortificando sus casas... mirad... y entonces los seres pensantes se acercaron sigilosamente y al ver qué eso era cierto, no pudieron decir nada y muy apenados por ver la realidad de la actitud de los seres vivos decidieron ponerse también ellos a la defensiva.

Seguidamente la anciana, decidió ir a visitar a los seres de luz. Los seres de luz al verla sintieron inicialmente rechazo pues nunca la habían visto por aquellos parajes, pero la mujer midiendo mucho mejor sus palabras les dijo: vosotros sois seres de claridad en el pensamiento, vosotros sois buenos ¿verdad?, los seres de luz asintieron. Entonces me apena mucho esto que voy a deciros ahora: he visto que los seres vivos y los seres pensantes van a hacer una fiesta para celebrar que llevan muchos años conviviendo juntos, he visto un gran pastel en una casa en uno de los seres vivos en el que pone: vosotros los seres pensantes sois nuestros mejores amigos, nadie os iguala, vivís junto a nosotros, nos dais calor, os queremos. Y en la casa de uno de los seres pensantes, prosiguió la anciana sin titubear, está escrita en letras bien grandes una bienvenida que dice: vosotros los seres vivos sois los únicos que nos hacéis pensar cosas buenas, porque cuando estamos tristes acudís a aliviarnos, cuando estáis alegres os acercáis a compartir vuestro gozo, sois el único referente de nuestras vidas, os queremos. Yo sólo os lo quería contar porque viviendo tan aislados de todos, tal vez no os hayais enterado y queráis ir...

Los seres de luz se sintieron tristes, pues en toda la descripción nadie les había nombrado, pidieron perdón a la anciana por haber desconfiado de ella inicialmente y como tenían buen alma y se alegraban por sus hermanos pensaron: dejémosle que celebren su fiesta a solas, no nos han invitado pero si así estrechan lazos, eso es bueno, nosotros los queremos a todos y seguiremos guíandoles cuando nos necesiten.

Y de esta forma se formó una batalla campal, ajena a los ojos de los seres de luz, en la que ambos bandos, vivos y pensantes, perecieron...

Un buen día los seres de luz extrañados de que nadie pasara ya por allí salieron de la parte frondosa del bosque y al ver que todo estaba estaba destruido y todos habían muerto, sin comprender, lloraron. Cayeron en tierra y gritaron ¿porqué? ¿qué les ha pasado? ¿no eran tan amigos que iban a celebrar su fiesta? ¡No entendemos qué ha podido motivar que se hayan matado!. En ese momento apareció el hada, que una vez les había visitado y al verla todos acudieron a preguntarle:Hada buena, hada buena, ¿qué ha pasado?, nos dijo una anciana que ...
Esa anciana era una bruja, interrumpió el hada, creó recelo entre vuestros hermanos seres vivos y pensantes y os mintió y vosotros os habéis dejado cegar por sus palabras, solo porque imprimía lástima y no podéis imaginar que en este mundo haya personas tan malas.

Y entonces se oyó la voz de una niña, un pequeño ser de luz, que decía:¿cómo es posible que siendo nosotros seres de luz, seres que lo entendemos todo, nos haya engañado de esa forma? A nosotros no es posible engañarnos...

Entonces el hada sonriendo explicó:Porque la bruja sabía bien dónde atacaros a cada uno de vosotros; a los seres vivos, por su franqueza de gestos y su espontaneidad, les habló con palabras directas y muy claras y al hacerlo con esa misma inocencia con la que ellos viven, la creyeron.A los seres pensantes les habló con duda, con ambiguedades y como eran seres que analizaban los hechos y no se fijaban en las palabras, al comprobar como realidad lo que la bruja les decía, también les engañó.

¿y nosotros? ¿en qué fallamos para no darnos cuenta?, añadió la niña.

El hada mirando a todos y cada uno de ellos les dijo: A vosotros no podía engañaros ni con palabras ni con pensamientos, porque sois sabios, así que os atacó en vuestra única debilidad...
¿cual?, dijeron todos a un mismo tiempo.

A pesar de ser seres de luz, dijo el hada, necesitáis que os quieran, os arropen, os aprecien y os estimen como a todos los demás, porque también sois seres y la bruja sabía muy bien que si os apartaba, que si os hacía entender que entre los demás vosotros no valiáis nada conseguiría que os sintiérais ofendidos por el poco valor y gratitud que los demás os demostraban.

Entonces los seres de luz comprendiendo su equivocación le dijeron al hada:Hemos aprendido la lección..., por favor, ¿no puedes hacer que regresen a la vida todos estos seres?, por favor, son nuestros hermanos a los que tanto amamos, prometemos acercarnos a ellos y no volver nunca a estar aislados creyéndonos diferentes y especiales. Por favor, devuélveles la vida, te lo suplicamos hada buena.

Y el hada, viendo sus caritas de dolor, habló así: recoged de los bolsillos de cada uno las piedras de colores que un día os regalé, juntadlas, ponedlas en el borde de aquel estanque y cuando llegue la noche la luna llena transformará cada uno de estás piedras en el ser vivo y el ser pensante que vivían felices en el bosque.

Así lo hicieron, recogieron las piedras que se encontraban en los bolsillos de cada ser y apilándolas en dónde el hada les había indicado se marcharon.

A la mañana siguiente una multitud de seres vivos y seres pensantes despertaron, como de un largo sueño, sin heridas, sin golpes, sin recordar nada.

Todos se reunieron y celebraron juntos, con gozo el reencuentro.
Todos menos un ser que seguía siendo una piedra... una piedra grande y blanca, de bellas formas y pulida superficie, al ver que no se había transformado en ser llamaron al hada buena y le preguntaron: ¿porqué este ser no despertó? ¿acaso no era alguien de entre nuestros hermanos?
El hada contestó con voz apenada: esta piedra, hermosa y blanca... era la bruja.

Los demás furiosos, al darse cuenta de porqué no se transformaba, quisieron cogerla y tirarla al estanque pero el hada con un gesto rápido recogió la piedra en sus manos con cariño y con voz firme les dijo: es un piedra, dejadla en paz, ella ya no puede haceros nada...


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Enseñanza para un ser vivo:
Todos hemos entendido el cuento y seguro que junto a nosotros existe un ser pensante, que necesita de nuestros cuidados, no desconfiémos de él solo porque sea más numeroso, porque sea distinto.
Enseñanza para un ser pensante:
La realidad que se juzga como verdad solo por los hechos que se exponen en la intriga de una ambigüedad, no es la certeza que habita en el corazón de un ser vivo.
Enseñanza para un ser de luz:
Las apariencias, siempre engañan a los que viven aislados del mundo. La buena voluntad y el buen pensamiento no eximen a nadie de necesitar ser querido, como cualquier otro ser.


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Todos podemos ser las hadas buenas de nuestros propios cuentos, solo se necesita tener templaza y bondad para recoger y guardar en el bolsillo las piedras de nuestro camino. Por si un día, con magia de amor, se convierten en personas.

La flor de un pétalo


La madre comenzó a leer...Había una vez una flor muy niña, un encanto de flor, con un lindo perfume que en medio de un campo verde y floreado apenas se distinguía por ser muy pequeña...Pero esa flor había nacido con un solo pétalo que tenía en su centro una pequeña mancha color amarillo. Las demás flores, al verla, le saludaban, le daban los buenos días como a una más, sin embargo una pequeña flor roja no lograba comprender porqué todas las demás la aceptaban como una igual, con aquel solo pétalo y con aquella mancha color amarillo que le afeaba tanto.

Decidida a quitarle sus estimas, comenzó a hablar con el resto de las flores diciéndoles:¿a vosotras os parece normal que esa flor, sí, sí, la que ha crecido cercana a la roca, tenga un solo pétalo y con esa mancha amarilla? ¿de dónde habrá venido? ¿de qué tierra habrá surgido?, todas somos iguales, rosas con bellos colores uniformes, ninguno de nuestros pétalos afea nuestro contorno vistoso, pero ella... ella tiene un solo pétalo y una mancha amarilla que la hace distinguirse, es diferente, no sé, debe de tener algún defecto a algo así, yo os lo comento por si no os habiais dado cuenta.

El resto de la flores, algunas ni se habían fijado en esa diferencia y solo la saludaban por resultarle simpática así desde lejos, comenzaron a mirarla y mirarla, a observarla más detenidamente... a tratar de investigar en qué tierra estaba plantada y empezaron a pensar que tal vez fuera culpa de esa roca que tuviera esa fealdad o que no le fueran a crecer más pétalos.
La pobre flor comenzó a sentirse incómoda al ver tantas miradas y comenzó a agachar la cabeza, ya no saludaba, ya no sonreía, se refugiaba tras la roca, porque pensaba así no la verían. La roca viendo cómo la acobardaban, le dijo a la flor:
Mantén la cabeza alta, no tienes de qué avergonzarte, tienes un sólo pétalo con una mancha amarilla yo creo que eso te hace especial, diferente... aún te queda mucho por crecer, ya verás terminarás teniendo bonitos pétalos de distintos colores y serás muy bonita.La flor agradecida le dijo a la roca:Te agradezco que quieras animarme, pero no sé, a veces me hacen sentir mal, mirándome como me miran, no sé, de antes me saludaban pero ahora ya no, a veces me siento sola, a veces me siento triste, no comprendo porqué les incomoda tanto que yo sea así.La roca le contestó:Que no te preocupen, tu sigue creciendo, a mi esa mancha me gusta, ya verás, te vas a poner muy bonita, ya lo verás.
Y la flor, con un solo pétalo y mancha amarilla siguió creciendo y creciendo...

Al verla que seguía creciendo, despreocupada de esa fealdad, aquella flor roja no comprendía porqué no se sentía triste, mal, porqué la roca le protegía tanto y hablando con sus hermanas flores les dijo:Yo creo que esa flor tiene una enfermedad ¿no la veís? cada vez está más pálida. Me preocupa en serio, no sé, deberíamos hacer algo para animarla.

Y extrayendo de la tierra un rastrillo les dijo:

he pensado que podemos decirle que se aparte de la roca, de veras que creo que es una mala influencia para sus colores, podemos decirle que salga de esa tierra y que se ponga a nuestra altura, arrastrándose logrará llegar hasta nosotras y así podremos acogerla y cuidarla para que le nazcan pétalos de rosa y se le vaya esa mancha definitivamente.Bien, es buena idea, dijeron las demás flores al unísono sin comprender bien las intenciones de la flor roja.De esta manera a voces le dijeron:¡ven!, acércate, coge el rastrillo pásalo por tus raices y cuando estés liberada de esa tierra acércate, ven con nosotras, nosotras te cuidaremos para que nazcan tus pétalos y seas bonita.La flor se puso muy contenta de que las demás flores le hablaran y les dijo: haré lo que decís y me acercaré a vosotras.Pero la roca viendo las intenciones de las demás le dijo:Si te apartas de mi, dejarás de ser especial, dejarás de tener esa mancha que tanto te distingue, no te quieren bien, solo quieren que vayas para reirse de ti, no las hagas caso.Pero la flor estaba muy triste y muy sola y creyendo ingenuamente que las demás flores eran sus amigas y querían ayudarla, le dijo a la roca:No te preocupes, aunque yo me vaya yo siempre te tengo en mi corazón, he crecido junto a ti, mira, para que veas que son buenas voy a quitarme este pétalo y dejártelo como regalo,y hablando así se arrancó el pétalo y lo posó sobre la roca, ya verás, añadió, con ellas me nacerán más pétalos como los suyos, seguro, solo me alejo unos metros y vendré a verte cuando sea más mayor, ¿ves? dijo comenzando a pasar el rastrillo por sus raices que fueron aflorando a la superficie...Cuando se vio libre de aquella tierra, se despidió inclinándose y dándole un beso a la roca. La roca, sin que ella lo viera, comenzó a llorar, sabiendo la equivocación que cometía pero nada pudo hacer porque la flor, sin tener en cuenta su opinión emprendió camino hacia quienes imaginaba sus hermanas.

Las demás flores, entre risas la animaban, ven ya te queda poco... sigue, que lo consigues, ven, ya estás muy cerca - se oían sus voces entre cuchicheos diciendose unas a otras, sin el pétalo es todavía más horrorosa, ja, ja, ja (se reían).

La pobre flor inocente a esos comentarios se fue acercando, sacando fuerzas, pues le alentaba estar entre las que ella consideraba sus amigas, a veces miraba hacia atrás y medio llorosa saludaba con su mano a la roca, que vuelta de espaldas no quería ver cómo su pequeña flor se alejaba.

De repente comenzó a llover, la pequeña flor trató de protegerse pero al estar tan sola en medio de aquel campo, a medio camino de la roca, a medio camino de sus hermanas flores no hallaba cómo cubrirse. El resto de las flores al estar tan juntas se protegían y daban calor entre ellas. La roca observaba a la pequeña flor que cada vez perdía más sus fuerzas. En vano la roca trató de levantarse e ir a por ella, pero era tan dura, tan asentada, tab pesada que no conseguía despegarse del suelo a pesar de sus esfuerzos, nada pudo hacer.

La flor se fue quedando, poco a poco, desvanecida, medio dormida por el frío, sin ningún pétalo que la protegiera, sus raices cansadas, se fue doblando hasta caer vencida y exhausta... hasta morir...
y así se terminó el cuento.

¿qué? - dijo un niño. Pero mamá, ¿cómo se va a terminar el cuento así?, no, no, te has equivocado, el cuento tiene que terminar bien.

No, - dijo su madre cerrando el cuento rápidamente -, ponía fin así que el cuento se terminó, venga vete a dormir.

Pero, pero, ese cuento es muy triste, la flor no puede morir, no, no así, pobre roca...

A veces los cuentos no terminan bien, hijo -dijo la madre - a veces no logramos todo lo que nos proponemos...

Pues yo no quiero que termine así, - protestó el niño de forma rebelde...

- ¿y qué final le pondrías tú? dijo su madre.

Pues... - dijo el niño inventando - pues que al final llegó hasta las flores, se puso con ellas, y ellas se hicieron buenas al ver el esfuerzo que había hecho para estar con ellas y la trataron bien y así pues la flor roja se hizo buena cuando vio que le crecieron todos los pétalos y se hizo grande y luego, como ya era muy grande y muy fuerte y podía moverse se acercó a ver a la roca, que aún tenía su pétalo con la macha amarilla porque estaba muy triste y entonces la roca se puso muy contenta al verla tan bonita y entonces todos fueron felices.

Entonces su madre, arropándole para que se durmiera le dijo después de darle un beso en la mejilla:
Es muy bonito ese final que le has puesto a ese cuento, - dijo la madre con ternura - no olvides que con amor y con rebeldía muchas veces se puede cambiar el final de un cuento que no es justo que termine así.
Buenas noches.

- Mamá, dijo el niño de forma inocente antes de que su madre apagara la luz.¿qué quieres mi vida?¿de verdad termina la flor muriéndose? - preguntó con tristeza.

No cariño, -dijo su madre sonriendo , el cuento termina tal y como tú lo has contado tú, yo sólo estaba inventando... y diciendo esto se acercó a su cama de nuevo y abriendo por donde lo había dejado continuó leyendo...

Al finalizar la lectura el niño con una amplia sonrisa le dijo a su madre: ¡qué bonito cuento! ¡adiviné el final mami! Si, mi amor, - dijo su madre apagando la luz, lo adivinaste.

Buenas noches mi vida, descansa.
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lunes, 23 de abril de 2007