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viernes, 24 de julio de 2009

Unas alas de luz

Abrí la puerta y enseguida salieron revoloteando mil seres alados, virtudes, dones, caracteres, defectos, vanidades... el más audaz el Amor, volaba entre todos seguro de saber quien era. Todos andaban siempre pendientes del Amor, pues sabían que era el más relevante, el más importante, el más poderoso. A poca distancia la Pasión le miraba de reojo, nunca podía alcanzarle con sus juegos, pero a veces cuando le tenía bien cerca formaban una pareja formidable, saltaban chispas...

Un poquito más rezagado la Nostalgia buscaba hacerse un hueco para ser notada en aquel improvisado juego de sentimientos.

De repente se advirtió algo extraño, un elemento no muy bien definido, al que no se le podía poner ningún nombre tenía su cabeza baja, su mirada hacia el suelo, indicaba que estaba triste, que no lo estaba pasando bien.

Los demás sentimientos y seres comenzaron a rumorear sobre ese elemento ¿quién es? decían unos, ¿porqué está tan triste? preguntaban otros; pero nadie acertaba a dar ninguna respuesta sensata así que sin más se acercaron a él y hablaron así:

- ¿Porqué no juegas? ¿porqué no sales volando y te diviertes como todos nosotros?

- Estoy esperando, (se oyó una voz) estoy esperando a que vengan a recogerme, ya se están retrasando...

- ¿retrasando? ¿esperando? pero ¿qué es lo tratas de decir? no te comprendemos, ¡explícate mejor!, (acertó a expresar el más osado caracter, la Impaciencia).

- Sí, veréis, yo soy la Tristeza y tan solo estoy esperando, dentro de unos momentos, estoy segura, volaré de la misma forma que voláis vosotros, es solo que ahora estoy esperando.

Todos los sentimientos se quedaron muy confusos sin saber bien qué estaba esperando aquel ser que no parecía poder volar ni tan siquiera lo intentaba.

Pasaron varios minutos pero por allí no aparecia nadie de los que ya estaban. La Ilusión que jugaba con la Compasión al escondite se le acercó y le dijo: yo te comprendo, esperas que venga alguien a quien necesitas mucho, pero aunque yo me quede a tu lado no por ello puedo asegurarte que vendrá, pues yo sé que no es suficiente la Ilusión para conseguirlo. Al rumor de la conversación se acercó la Paciencia y le dijo:

- Yo me quedo si quieres aquí un ratito, tal vez sea necesaria mi compañía si pasa el tiempo y nadie aparece. Voy a llamar al Don de la Oportunidad, tal vez nos ayude con esta espera.

También se aproximó el Orgullo pero viendo que todos andaban muy sumisos y humildes decidió no quedarse, no era su lugar, le aburría esa reunión tan pausada de débiles y entregados.

Al poco rato se vio un resplandor grande en el cielo, la Tristeza se incorporó un poco y pudo percibir cómo dos alas blancas y radiantes bajaban desde los cielos para posarse con suavidad sobre su apenada y encorvada espalda. Al contacto con su piel se fundieron en su cuerpo y majestuosas se desplegaron por encima de todos los sentimientos reunidos. Aquel sentimiento triste entonces agitó las alas y brindando una sonrisa de luz se elevó al cielo y llamando a su lado al resto de sus compañeros se puso a jugar y disfrutar revoloteando por los aires. La Paciencia viendo que ya no tenía sentido permanecer allí también agitó sus alas y se levantó del suelo. La Ilusión, ilusionada de que todo hubiera terminado bien, emprendió vuelo para reunirse contenta con sus amigos de juegos. El Orgullo se sintió desconcertado, tal vez no había medido bien las fuerzas de la Tristeza, tal vez se había precipitado en su juicio sobre ella. Le comentó el suceso a la Soberbia que comenzó a mirar a la Tristeza con otros ojos, con más amabilidad y simpatía, tal vez pensando qué en ocasiones podían tener un mismo rostro en su fondo.

El Amor abrió muy grandes sus ojos y con total asombro mirando cómo la Tristeza se ponía una sonrisa en su cara y se confundía con la Alegría les preguntó a todos un poco asustado:

- ¿Quién es ese ser? ¿Quién es capaz de acercarse a la Tristeza, coserle unas alas y lograr implantar en su rostro una sonrisa?

¿Quién es más poderoso que yo?, ¿quién puede ser más poderoso que yo? preguntaba insistente el Amor, totalmente desubicado.

La Esperanza, la Esperanza, ¡la Esperanza!, se oyó en ecos en el cielo el batir de alas blancas de una verdad.

El Amor, miró a todos sus compañeros que revoloteaban por el cielo, miró sus espaldas... vió esa nueva luz de Esperanza en la Tristeza... y comprendió.


martes, 19 de mayo de 2009

La palabra que lo puede todo

Después del último post que tenía ganas de ponerlo porque de veras que a veces hay que tener mucha paciencia y una gran dosis de positividad ante cierto tipo de gente vacía, que solo desea perforarte las ilusiones, porque sin poder ser felices ellos no desean que lo seas tú (y mira que es triste tener decir algo así) ahora quería dejaros algo bonito, positivo, cierto, un cuento, una escrito bonito de superación para que os anime en vuestras cosas y encontréis siempre ante la adversidad, ante ese egoismo que tantas veces nos paraliza y oprime y resta esperanzas, un punto de apoyo, un trampolín de sueños que pueda impulsaros nuevas metas con cariño y con respeto.
Un abrazo a todos, siempre.


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- ¿Qué haces?

- Estoy escribiendo.

- ¿Y qué escribes?

- Una palabra grande.

- ¿Qué es eso de una palabra grande? ¿te refieres a una palabra en mayúsculas?

- No, me refiero a una palabra grande, una de esas palabras por las que merece la pena luchar, herirse, proseguir intentándolo todo siempre, tal vez sea una palabra demasiado grande para mi.

- ¿Qué palabra es esa?¿Es una palabra muy larga?

- No, es pequeña, muy pequeñita.


- No entiendo, ¿cómo una palabra grande puede ser pequeña?

- Es que esa magia a veces se da en las palabras. Hay palabras que surgen, palabras que crecen, palabras qué sueñan y luego hay palabras grandes que. . .

- ¿Una palabra que surge? ¿cúal? ¡Dime una, por favor!

- AMOR.

- Claro, ¡amor!, esa palabra surge y es bonita.

- Y ¿hay alguna palabra que crezca?

- Sí, la hay: AMISTAD.

- Ah, amistad, es una palabra muy bella también y, ¡es cierto! puede crecer mucho.

- Y dime, ¿hay palabras que sueñen? ¿sabes alguna?


- PERDÓN.

- Anda es verdad, perdón también es una palabra bonita que tiene bonitos sueños de esperanza.

- Y oye, dime, yo no sé si existirá pero. . . ¿hay una palabra que lo pueda todo?

- ¿Una palabra que lo pueda todo?

- Sí, sí, dime una palabra que lo pueda todo.

- Explícate mejor, no comprendo qué pides.

- Pues yo quiero que me digas una palabra que sea mayor que el AMOR, que la AMISTAD, que el PERDON, una palabra que lo abarque todo, una de esas palabras humanas, por la que se es capaz de hacer locuras, de intentarlo todo, de esforzarse, de fracasar y sin embargo tomar fuerzas del amor aunque no surja, de la amistad aunque no crezca, del perdón aunque ni se pueda soñar, una de esas palabras que solo son argumento de buenos corazones, una palabra que no lastime, que no ofenda ni asuste, una de esas palabras que al pronunciarla, aunque se diga en silencio, ya se entienda todo. ¿Conoces alguna? ¿crees que existirá una palabra más grande que todas las demás?

- Sí, claro que la hay. Es una palabra fácil de decir pero muy dificil de expresar, una palabra que si se pierde nunca se puede volver a encontrar a solas, siempre hay que hacerlo con ayuda de los demás y si nadie te quiere ayudar a recuperarla, no tenerla se convierte en un eterno sufrimiento que se padece en silencio, a solas. Es la palabra que he escrito, es la que necesito, es la palabra que no tengo, la que me hace siempre llorar, ¿quieres que te diga mi palabra más grande??

- ¿Tú palabra grande encierra todo eso? pues, ¿cúal es esa palabra tan grande que lo puede todo????

PAZ

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Entonces alguien me miró a los ojos, que enrramados de tristeza trataban de apartar la vista, de esconderse, sé que en mi ojos siempre se refleja mi corazón y no deseaba mostrarlo, y sujetándome la cabeza me miró con cariño y me dijo: yo conozco una palabra aún más grande que esa, una palabra aún más pequeña de escribir que PAZ, esa es la palabra que en tu vida lo puede todo, la que un día hará justicia, la que no debes olvidar jamás.

¿Cúal es esa palabra? - me atreví a preguntar con un hilo de voz en los labios.

FE

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

El secreto de la felicidad

Una vez una buena amiga me preguntó:

¿cómo puedes vivir con esa alegría sabiendo que ellos no te quieren? te lo han dicho tan abiertamente que hasta debería hacerte daño escucharlo,
a mi, me lo haría.


Recuerdo que yo me la quedé mirando un momento,
siempre necesito esos segundos de más,
para saber si quien me lo dice es buena amiga ,
convencida de ello acto seguido le contesté:

Ay, es tan necesario tener fé en esta vida...

Ella, volvió a preguntarme:

ah, entonces es solo porque ¿crees que algún día te llegarán a querer?

Yo le contesté muy firme:

No, es tan solo que vivo...
como si siempre me hubieran querido.

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El secreto de la felicidad no está en ser felices con mucho
sino en sentirse felices con bien poco.





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