miércoles, 16 de mayo de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
La historia de Tico y Ana
Hubo una vez en perrito, llamado Tico, color canela, de grandes orejas y naricilla oscura y muy pequeña.
Vivía con una familia que lo cuidaba y lo mimaba. Pero él se sentía muy triste porque su dueña Ana muchas veces se enfadaba con él. El no podía entender esos enfados, era un perro muy obediente, traía las zapatillas y siempre recogía su camita cuando se levantaba. De repente su dueña lo agarrraba por la correa y le obligaba a permanecer en una esquina sin moverse o lo encerraba en un balcón. Algunas veces era bastante brusca al hacerlo. Tico no entendía porqué pasaba eso, parecía una dueña tan maja...
Así que ante cualquiera de esos castigos simplemente aullaba y lloraba . Pero, era curioso, eso parecía que enfadaba a su dueña mucho más, era imposible entender por qué se comportaba así con él, - ¿por qué su dueña no podía escuchar su protestas y hacerle caso?, nunca entendía lo que le molestaba o sus necesidades- pensaba Tico.
Pero al otro lado la historia era diferente. Ana su dueña, estaba desesperada con Tico, parecía imposible que el perrito entendiera algo de lo que se le decía para mejorar su conducta. - Es muy rebelde, -pensaba Ana, - le digo que se siente y no lo hace. Le llamo para comer y no atiende. Está siempre en su mundo, es muy rebelde, - repetía. - A veces me desespera tanto su rebeldía que le castigo para que aprenda, pero entonces se pone a aullar, no para, es muy molesto, no sé qué le puede pasar- concluía Ana.
Un buen día Ana decidió visitar a su amiga veterinaria Elsa para preguntarle por la conducta de Tico.
Después de contar las innumerables trastadas que hacía su perro y lo poco obediente que era, Elsa miró a Tico con ternura, que en ese momento estaba olisqueando su bata ajeno a todo y a todos, y le indicó: - ven Tico tengo algo muy rico para ti. Pero Tico siguió a lo suyo y ni se inmutó. Entonces le dijo a Ana:
- déjamelo un día y podré decirte por qué actúa así tu perrito.
Ana le pasó la correa a Elsa y marchó de la tienda ya mucho más tranquila. - Mañana sabré que le pasa a mi perro, - pensó Ana.
A la mañana siguiente Tico recibió a Ana moviendo con energía su rabito, se le veía más contento de lo normal, Ana se dio cuenta del cambio y le preguntó a Ana. - ¿has logrado averiguar porqué Tico se comporta así?.
- Ya lo creo - dijo Ana, - verás, tu perrito tiene un problema no muy común, no puede escuchar.
La dueña se quedó perpleja con la respuesta - ¿cómo no va a poder escuchar mi Tico con esas grandes orejas? ¡eso es imposible! - dijo con incredulidad Ana.
Entonces la veterinaria le explicó que había nacido con unos pequeños tapones en sus oídos que le cerraban
el pabellón auditivo y que eso era muy delicado y no se podía operar, por lo que su perro no iba a ser capaz
de oirle nunca.
Ana se quedó muy triste y preocupada con la respuesta. - Y... ¿cómo puedo hacer para que me atienda? - preguntó abatida.
Elsa miró a ambos con una sonrisa y simplemente dijo: - es fácil, debes hacer que te mire a la cara...
- Cuando llegues a casa, - prosiguió Elsa, - ponte en la cara una golosina, sujétala con un celo sobre tu nariz o en la frente. Luego deja a Tico que se acerque, la huela y la quiera y después quítatela y dásela. Repite esto tres vez al día durante tres semanas luego ven a verme.
Ana se fue con Tico a casa e hizo lo que su amiga le indicaba.
A su vez Tico también andaba preocupado con el comportamiento de su dueña y le comentó a un Galgo, colega suyo que vivía dos pisos más abajo y con el que le gustaba salir a mear:
- ¿Qué podría yo hacer para que mi dueña me quisiera más? - dijo Tico.
- Tu dueña te quiere mucho, no seas bobo, lo que pasa es que tú eres muy rebelde y nunca le haces caso- concluyó el Galgo. - La próxima vez que tu dueña te dé una golosina o algo rico, para que se ponga contenta, simplemente lámele la mano. Eso les gusta mucho. A mi me funciona y me tienen a cuerpo de rey, dijo entusiasmado el Galgo.
- Así haré - dijo Tico a su amigo - espero que tengas razón y cambie todo.
Al cabo de las tres semanas Ana y Tico fueron a visitar a la veterinaria.
- Hola Ana, - dijo Elsa - ¿qué tal con tu perro?. - Fenomenal - contestó Ana entusiasmada. Ahora me hace caso en todo, siempre anda pendiente de lo que le digo, me mira y se sienta, me obedece mucho más y jugamos mucho, estoy muy contenta con él. Y a él lo veo distinto conmmigo, cada día más feliz, no deja de lamerme la mano, es divertido. Si alguna vez no me atiende, como ya entiendo lo que le pasa, me acerco y le doy una golosina y entonces ya vuelve a estar interesado en todo lo que hago. Me alegro - dijo Elsa, - como ves, todo era cuestión de saber lo que le estaba sucediendo realmente a Tico. Nada más.
Al otro lado de la historia el perrito Tico estaba entusiasmado con el comportamiento de su dueña, ya no le castigaban en una esquina y todos eran felices. Comentaba a su amigo el Galgo: - no sé realmente que ha podido cambiar, pero ¡tu truco ha funcionado! poco después de hablar contigo, una mañana, vi una golosina en la cara de mi dueña, una de esas golosinas ricas que tanto nos gustan a nosotros los perros, y luego ví otra y otra, siempre me las acababa dando. Yo hice lo que dijiste y le daba un lametón cada vez que me daba esa rica golosina. Ahora cada día que me levanto lo primero que hago es fijarme a ver si hay una rica golosina en la cara de mi dueña. Cuando estoy jugando miro a Ana, quizá vuelva a tener esa rica golosina encima de su nariz. Cuando me pone la correa, la miro otra vez, ella con la mano me dice que me siente y yo me siento... ¿quizás vea la golosina ahora?. Y cuando me entra el hambre la miro siempre. Incluso a veces, sin venir a cuento, de repente mi dueña me pone una golosina en la boca. Yo no paro de darle lametones y ¡es fántastico!, ahora vivo muy feliz, ¡no la pierdo de vista!, es que me gustan mucho las golosinas - le decía Tico a su amigo el Galgo.
Y así fue como Ana y Tico se llevaron cada vez mejor . A los dos se les olvidó por completo que no podían escucharse. Y es que, como le comentaba el Galgo entre su círculo de amistades: - con empatía, hay entendimiento y con entendimiento ¡hay lametones y golosinas siempre!.
C.M.
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martes, 14 de febrero de 2012
Pequeño cuento de final feliz
Vivía en un lejano planeta un niño.
No había mostruos en este cuento, el Universo sencillamente se los había tragado.
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viernes, 16 de diciembre de 2011
Felicitación navideña 2012
(pulsa en ella para verla más grande)
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Etiquetas: 2012, felices fiestas, felicitación navideña
jueves, 1 de diciembre de 2011
La jugada maestra y la sabiduría
Me gusta jugar al ajedrez, es un juego apasionante en el que se ponen a prueba muchas facultades de las personas, la visión, la perspicacia, la intuición, la agilidad de pensamiento, la estrategia, la inteligencia, la coordinación, la psicología de conducta, etc.
La vida, al fin y al cabo, es también como una partida de ajedrez.
Para cada una de las circunstancias importantes de esta vida siempre hay y habrá una nueva partida. Pero con los años y la experiencia yo me he ido dando cuenta de que siempre se realizan las mismas jugadas y con unos mismos tipos de jugadores.
Hay un tipo de jugadores, principiantes, que solo aprecian las jugadas más inmediatas, creen en ellas y se posicionan. Luego solo juegan defendiéndose de todo el resto de jugadas que se van sucediendo, sin entender porqué discurre el juego de esa manera. Finalmente se repliegan y se dejan vencer.
Hay otro tipo de jugador más avanzado o simplemente más avispado, que cree advertir la intención del adversario desde las primeras jugadas, se posiciona con prudencia y va esquivando el resto de jugadas, le termina perturbando el aplomo de su rival y se acerca al final con pura espontaneidad y pánico, al no comprender como el juego no se ha desarrrollado tal como pensaba.
Luego están otro tipo de jugadores ya más profesionales, esos no solo ven las primeras jugadas mientras van pensando en las que harán después, advierten también los siguientes movimientos del adversario, van despacio, cubriendo sus piezas, no dejando ni una sola pieza clave sin defensa y llegado el momento, cuando imaginan la partida segura y ganada, ya no les importa descubrir su estrategia pensando que ya nada puede cambiar. Pero, a veces, se equivocan y una jugada inesperada por pura rabia de un contrario caótico o a la desesperada, les deseliquibra. Quizá ganen, pero sudan.
El tipo de jugadores plenamente profesionales son los más envidiados por su alta capacidad, mantienen un ataque tan constante y sosegado que muy pocos son capaces mentalmente de resistirles.
Finalmente, quiero creerlo, debe de haber un tipo de jugador, el jugador maestro, yo no lo he visto nunca. Debe ser un jugador principalmente seguro de sí mismo, lo que ya resulta muy complicado de encontrar. A cada nueva jugada ha de tener muy claro cómo actuar. Desde una posición mental privilegiada, no es que sepa que va a ganar a su contrario, ni que crea que tiene las mejores piezas o el mejor posicionamiento. No es nada de eso. Es tan solo que sea jugador maestro porque no le importe ni ganar ni perder.
Esta vida siempre parece un juego que hay que ganar. Nos dicen que ser mejor que el otro es la mejor manera de triunfar. Pero no es cierto. La mejor manera de salir adelante en una vida, que siempre es algo temporal, es estar seguro de lo que es, nuestro yo, mientras vivamos con esa consciencia, será lo único que nos será perenne.
Nadie sale ileso en cualquier lucha, así que es absurdo pelear si el resultado es pura y simplemente quedar mal herido.
Haz tu vida o tu trabajo lo mejor que puedas y sepas, no busques ganar creyendo que eso será definitivo, no existe nada definitivo, ni tan siquiera eso nos sobrevivirá, pelea por lo que consideras justo sin intimidar a los demás, eso no es juego limpio, vive la vida como si en ella no hubiera perdedores ni ganadores. Lo más bonito y lo más sereno para un espíritu en paz es imaginar que siempre, seas buen o mal jugador de ajedrez, quedas en tablas, porque la vida si se torna larga, en cada nueva jugada inesperada ya se encarga de decírtelo.
Ojala un día llegue a ser jugador maestro de ajedrez, sé que aún me queda aprender mucho y ni idea de si llegaré a tener el privilegio de conseguirlo, pero seguiré intentándolo.
Ah, se me olvidaba, existe un tipo de jugador extraño, un jugador que yo hasta ahora ni me imaginaba que podía existir, un jugador que me ha dejado flipada, se trata de mi sobrina de 10 años, cuando jugamos al ajedrez sabe con total seguridad que ella no va ganar, simplemente porque es muy consciente de que aún es pequeña, entonces simplemente me dice: venga, agiliza la partida y gáname de una vez que esto resulta pesado, se pierde mucho el tiempo y me aburro.
La infancia: todo un ejemplo de sabiduría, en serio.
:-)
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martes, 27 de septiembre de 2011
PREPARADOS, LISTOS... YA
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Etiquetas: convicción, esperanza, positividad
jueves, 30 de junio de 2011
Para recuperar aliento
Hace unos días ha llegado a mi buzón un texto precioso y deseo compartirlo aquí, con todo el que desee leer algo bonito y esperanzador durante un rato. Un abrazo a todos.
Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda qué paz puede haber en el silencio.
En la medida de lo posible y sin traicionarte
procura vivir en buenos términos con todo aquel que te rodea.
Di tu verdad tranquila y claramente;
y escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen una historia que contar.
Evita a los ruidosos y a los agresivos,
ellos afligen al espíritu.
Si te comparas con otras personas,
puedes tornarte vanidoso y amargo;
porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú.
Disfruta de tus logros y también de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea;
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Sé cuidadoso en los negocios;
pues el mundo está lleno de trampas.
Pero no dejes que ésto te ciegue a la virtud del mundo;
muchas personas luchan por grandes ideales;
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo.
En especial, no finjas afecto.
Tampoco seas cínico ante el amor;
porque frente a la aridez y al desencanto,
el amor es perenne como la hierba.
Toma con serenidad el consejo de los años,
y renuncia grácilmente a los dones de la juventud.
Nutre la fuerza del espíritu para protegerte de las desgracias inesperadas,
pero no te crees falsos fantasmas.
Muchos miedos nacen de la fatiga y la soledad.
Sin olvidar una justa disciplina,
sé amable contigo mismo.
Eres un hijo del Universo,
no menos que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y no importa si te resulta evidente o no,
no hay duda de que el Universo se está desarrollando como debe.
Por ello procura estar en paz con Dios,
de la manera en que lo concibas,
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén la paz en tu espíritu en la ruidosa confusión de la vida.
A pesar del trabajo duro, las falsas esperanzas y los sueños rotos,
este sigue siendo un mundo hermoso.
Procura estar alegre.
Lucha por ser feliz.
Max Ehrmann, 1927
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miércoles, 8 de junio de 2011
Tu gran regalo
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Etiquetas: felicidades, regalo cumpleaños, sentido del humor
martes, 3 de mayo de 2011
El Sol de los sueños cumplidos
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lunes, 11 de abril de 2011
Los dos caminos
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Etiquetas: conducta, enseñanza positiva, positivismo



