miércoles, 30 de abril de 2008

Regalo directo al corazón

Deseo dejaros un regalo.
Hace ya poco más de un año llegó a mi correo una de esas cosas que llegan como llegan todas las cosas buenas de esta vida, las que nos hacen crecer, sin saber porqué, de manera casual y, sorprendentemente, en fecha señalada.

Si alguna vez quise expresar con palabras cercanas, con música bonita y con imágenes expresivas mi manera de ver este mundo, mi propia filosofía, este video se ha convertido para mi en ese estandarte. en mi mejor forma de expresar sentimientos, de dar a conocer mi pensamiento sin sentirme desprotegida y desde entonces a cada poco, a mis amigos, los cercanos y los lejanos, a toda esa buena gente que me voy encontrando por el camino o que pienso que necesitan entender algo diferente en sus vidas les envío este enlace manteniendo una secreta esperanza: que al ver el video abran los ojos tanto como yo, sientan por dentro tanto como yo y entiendan, al igual que en su día hice yo, que todo es muy relativo y sencillo en esta vida, que todos estamos hechos de una misma pasta de sentimientos, que a todos nos duelen, nos emocionan y nos superan las mismas cosas. Las mismas cosas.

Con todo mi cariño para todos vosotros, mis buenos amigos lectores y blogueros, algunos desde hace años, otros muy muy recientes, que, en fecha señalada, en momento especial de vuestras vidas o porque simplemente ya va siendo hora de pensar de manera diferente, os topéis con este post/regalo y sin saber bien porqué, os déis cuenta, como me pasó a mi, que la única huella imborrable que le dejaremos a las personas que queremos o a las que nos vamos encontrando en nuestra vida, es nuestro corazón.

No dejéis de verlo, es de veras que esto es una inyección de positividad e ilusión directa al corazón.
Compartidlo con vuestra gente porque merece la pena.

Nota: Creo que hay problemas para verlo desde el enlace original. Os dejo esta página en la que se ve correctamente. Gracias por advertirme Ñoco ;-)

http://laguarida.forosonline.es/foro/viewtopic.php?p=94

Y aquí os lo pongo como video de YouTube. Que lo disfrutéis.

martes, 22 de abril de 2008

Los colores de una vida



Estas sempre em mim... - Tony Carreira

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-¿Qué haces?
-Estoy pintando un dibujo.
- Y ¿qué pintas?, si puede saberse, claro, yo solo veo muchos colores muy mezclados, no acierto a adivinar qué puede ser.
- Pinto tu cara, no te muevas mucho que pierdo los rasgos.
- ¿¿Mi cara???, ¿¿mi cara son todos esos colores mezclados, tan confusos?? ¿¿rasgos? ¿¿qué rasgos??? ¡ahí solo hay manchas!. Arg, qué insufrible eres niña, es que nunca puedes hacer algo normal, ni siquiera dibujando, encima otra vez dibujándome ¡¡a mi!!, ¡qué pesada! en fin, anda píntame o garabatéame o lo que sea pero que sea rapidito, ¿vale? que no tengo mucho tiempo para bobadas - dijo el niño, mientras miraba distraido hacia otro lado entreteniéndose con uns libros que había encima de una mesa y sin hacer mucho caso a lo que la niña pintaba.

Tras unos minutos más, de repente la niña exclamó:

- ¡Terminé!, ¡ya está!, ¡he terminado! - gritaba la niña toda entusiasmada.
- ¿Terminaste?, ¡qué bien! ¡¡menos mal!, -dijo el niño dejando de leer esos libros, seguro que la manchas esas de colorines que dices forman mi cara te habrán quedado estupendas, já ¿me dejas verlo?
- Humm, no sé, no sé, es que a lo mejor no entiendes porqué lo he terminado de esta manera...
- Pues ¿¿qué has pintado??
- Ya te lo dije, ¡he pintado tu cara!!
- ¿¿Cómo no voy a entender mi cara???, aunque sea a manchas de color digo yo que algo veré, ¿¿no?? anda y déjame verlo.
- Bueno, si tú lo dices.

La niña entonces desdoblando el papel que había protegido con sus manitas, le tendió con cierto recelo su dibujo pintado.

El niño se quedó boquiabierto, en vez de un rostro, o unas manchas de colores difusas que simularan una cara, en vez de una nariz, una boca, unos ojos o unas orejas, aunque fueran mal pintadas, todo el papel estaba pintado por completo de un color azul, ya no había tinta de colores, todo era azul.

- Pero, pero ¿qué es esto?, ¡¡este papel está pintado entero de azul!!
- ¡¡Sí!!, ¿¿te gusta???, ¿¿a que me ha quedado bonito??

- ¿Me estás tomando el pelo???, pero si yo solo veo todo pintado de azul.
- Solo azul, claro, ¿¿es que no ves que es tu cara??? ¿¿no ves que he pintado tu rostro.

- Buf, me estás asustando niña, estás más loca de lo que yo pensaba, aquí solo hay un papel pintado entero de azul - dijo el niño tirándole el papel a los pies a su amiga con desprecio y luego mirándola con ojos penetrantes de enfado, sin decir más, se alejó de allí.
La niña recogió aquella hoja muy apenada y muy muy callada, sujetando aquel papel en sus manitas, su rostro se cubrió de tristeza, se sentó junto a la ventana y bajó la cabeza.

Un hada que daba un paseo cerca de aquella casa se acercó hasta aquella ventana y le dijo a niña:
- ¿por qué estás triste? ¿qué sucede?
La niña explicó:
- Yo solo quería pintar a mi amigüito, pero él se ha enfadado al ver mi dibujo, creo que no le gusta como pinto, buah, snif, snif - lloraba la niña al tiempo que le tendía al hada aquel papel pintado por completo de azul, para que ella valorara su dibujito.

El hada, con gran dulzura, sabiendo que los niños siempre tienen una forma muy especial de expresar su sentir, le dijo a la niña:
- ¿¿me explicas tu dibujo??

La niña levantó un poco la cabeza y viendo que el hada le miraba con ternura, se sintió más confiada y acomodándose más en la ventana, apoyada en la repisa empezó a explicar de esta manera a aquella hada:

- Pues verás, esto que he pintado aquí son la orejas, las he pintado de marrón, porque a veces yo creo que debe de tener los oídos muy sucios, porque no me escucha lo que digo, es como si no me oyera, pasa de mi, ni me hace caso. Y esto de aquí es la nariz, - dijo la niña señalando otra zona de ese papel pintado solo de azul, - la he pintado de rojo, porque a veces tiene mucho constipado y se pone con fiebre muy malito y de tanto tocársela se le queda toda coloradota y está gracioso. Y luego le he puesto esta zona blanca, esta que ves aquí - prosiguió la niña- porque no le gusta que le cuide y me riñe y yo lo paso mal y porque solo protesta y protesta y me dice que me aleje y nada de lo que hago le anima, me quedo en blanco, no sé qué hacer. Y esta que ves aquí es la boca - siguió señalando la niña sin detenerse - la he pintado de verde porque algunas veces dice muchas pero muchas palabrotas y mi mamá dice que las palabrotas son como sapos que salen desde debajo de la lengua, que te ponen la cara fea cuando los demás te ven. Y los sapos son verdes, que yo lo sé. Y estos de aquí, los de aquí arriba, son sus ojos, son tan negros que los he pintado muy muy oscuros para que se diferencien del marrón de las orejas, claro, y también para que destaquen del resto de los colores; sus ojos son importantes por que cuando se enfada me da un poquito de miedo, todo se pone muy oscuro, es que sus ojos son tan oscuros como el silencio y por eso los he pintado así, - terminó la niña gratamente complacida por la explicación que estaba dando al hada.

El hada, entonces, con la voz muy templada, le preguntó a la niña:
- y dime, ¿¿porqué después de pintar con tanto color la cara de ese niño, en este papel todo se ve azul???

La niña, con mucha naturalidad miró su dibujo nuevamente y y le contestó al hada:
- Ah, bueno, es normal que lo haya finalizado así; es que verás, cuando me doy cuenta de que no me escucha, o cuando no quiere que le cuide, o cuando dice muchas palabrotas o me mira con ojos muy oscuros y enfadados, pues me pongo tan triste, tan triste, que solo me apetece llorar. Y como tengo los ojos azules y mi mamá dice que las lágrimas son del color de una mirada, pues al final he tenido que pintarlo todo azul, porque en esos momentos es que lloro mucho. Por eso está todo de azul; yo he dibujado su cara. pero la he dibujado tal como yo la veo cuando me hace sentir mal.
El niño, que se había quedado detrás de la puerta de la habitación un poco enfadado pero invadido por la curiosidad, al escuchar que su amiga estaba hablando con alguien, se sintió muy mal por lo que le escuchó y saliendo de su escondite sin pensarlo dos veces le dijo a su amiga, de manera espontánea:- jóo, lo siento, a partir de ahora te escucharé más, te dejaré que me atiendas cuando estoy enfermo, no diré tantas palabrotas y procuraré no enfadarme, ¿vale?

La niña con los ojitos brillantes por la emoción que le provocaba lo que su amigo le decía le contestó a su vez:
- ¡¡qué bien!, ¡¡qué bien!! ¡gracias!,- y luego añadió - también de forma inocente - y yo te prometo no ponerme tan pesada con esto de pintarte muchas veces, pintaré otras cosas, los árboles, los pájaros, las nubes, haré otros dibujos y así ya no te daré tanto la lata ¿vale?

- ¡Vale!
- ¡Vale!- dijeron ambos niños casi a un tiempo estrechando sus manos en señal de concordia.Mientras el hada ya se marchaba, contenta por haber visto aquella escena de afecto tan bonita entre dos personitas, escuchó a lo lejos que aquel niño le decía a su amiga:
- ¡¡oye peque, ¡¡ven!! ¡¡mira!! ¡¡ahora el dibu está mucho más bonito!!, estaba tapando con el amarillo de mi sonrisa tu azul de las lágrimas y de repente, no sé qué ha pasado pero se ha quedado todo...
¡verde!!!

Es verde esperanza, les explicó el hada mientras abría sus alas y se marchaba volando.


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¡Qué bonito es mezclar colores para poner más bonito el mundo!

martes, 15 de abril de 2008

Copito de Nieve, siempre



Acuarela - Toquinho

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Si nieva mucho en invierno
y los campos se cubren de blanco
es que está el pastor tocando
y su cuerpo está tiritando.

La nieve blanca y menuda
que nosotros vemos caer
a las fuentes y ríos chiquitos
enseguida los hace crecer.

+++++++


Para Jose de Blas


lunes, 31 de marzo de 2008

Naturaleza azul



The Scientist - Aimee Mann

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Había una vez un pájaro azul, era tan bello y tan grande ese pájaro que era la envidia de todos cuantos lo veían.¡Mirad el pájaro azul!, ¡mirad el pájaro azul!, decían los niños al verlo sobrevolando por encima de sus cabezas.Aquel pájaro estaba tan convencido de lo que era que no admitía que nadie menospreciara ni de una sola de sus plumas. Un buen día mientras volaba hubo un gran viento y aquel pájaro fue a caer en un enorme charco de barro por lo que sus alitas, su pico y todo su bello plumaje quedó totalmente deslucido con un feo color marrón.

El pájaro se sintió muy triste, pues no comprendía porqué en un segundo todo podía haber cambiado de aquella manera y donde antes había un pájaro bello ahora todo era lodo y barro.

Entristecido se acercó a un pequeño charco de agua reposada que había cercano a una fuente y al ver su reflejo comenzó a exclamar: ¡¡pero qué feo pájaro soy!!, ¡¡ya no soy bonito!!, ¡¡ya no soy un pájaro de bellas plumas!!, ¡qué desgracia!, ¡qué inorpotuno ese viento! ya nadie me querrá igual que antes.

Pero una niña que estaba sentada junto a la fuente al escuchar la voz de un pájaro triste que se estaba lamentando le preguntó con tono infantil:
- ¿porqué lloras?

El pájaro miró a la niña que le había preguntado.
- ¿Por qué crees tú niña tonta que puedo llorar con este aspecto?,- dijo el pájaro aún con el semblante entristecido pero manteniendo el orgullo.

La niña tan solo le dijo:
- pues no sé, yo no veo nada, la verdad es que no veo nada por lo que puedas estar tan abatido. Ven acércate y cuéntame qué te pasa.

El pájaro cabizbajo se colocó sobre el borde de piedra de aquella fuente para poder estar cerca del oido de la niña y le dijo con gran enfado:
- ¿Qué no ves nada? ¿tú eres boba? - dijo manteniendo un cierto tono de orgullo herido mientras se recorría con rabia todas sus plumas manchadas de lodo, - hay que ser muy estúpido para no ver que soy un pájaro que está hecho un trapo de horrososo, -concluyó cada vez más enojado.

- No, no veo nada, - repitió la niña convencida.- verás, veo que eres un pájaro, no careces de plumas, pues estás posado sobre el borde de esta fuente que está elevada soobre el suelo así que puedes volar, tu pico está sano y es fuerte porque me hablas mientras te recolocas las plumas y tienes un tono enérgico por lo que debes poseer suficiente carácter para no dejarte acobardar por nadie. Por tu voz diría que tienes una buena edad para haber volado lo bastante como para saber sortear peligros y reponsabilizarte de tu vuelo y ya no eres tan pequeño como para necesitar la supervisión de nadie. Te enfadas cuando te llevan la contraria así que tu estima no se ha resentido por ese percance e intuyo que tienes buen oido puesto que me has escuchado lo que he dicho desde el principio. Dispones de tiempo para ti mismo y para dedicárselo a los demás y por eso estás aquí lamentándote por algo que no sé bien qué es, porque es que de veras que yo no veo nada. No, la verdad es que no veo el motivo por el que puedas estar triste.

-¡¡ Estoy sucio!!, ¡¡muy sucio niña boba!!!, ¿¿es qué no ves que mis plumas están desastrosas?? ¡¡estoy lleno de barro!!, ¡¡me he caido en ese charco sucio!! - protestó el pájaro, perdiendo la paciencia y gritando a la niña.
- Anda, mira, - dijo la niña sin inmutarse por el enfado y con tono gracioso, - pues entonces...¡¡ tienes suerte!!, ¡¡junto a ti hay gran cantidad de agua!! así que tu gran problema tiene solución: ¡¡lávate la cara!! - exclamó la niña con tono directo e imperativo.

Entonces el pájaro se quedó pensativo con tales palabras y contrariado por aquella imposición miró de nuevo su reflejo en el agua de la fuente, tal había sido la espontaneidad de aquella niña al hablarle que entonces ya no se vio como un pájaro sucio, no vio ese pelaje marrón y oscuro que le desmerecía tanto sino que apreció la figura de un pájaro fuerte, de buen pico, de buenas alas, de buen porte, que lo mismo podía caminar que volar que detenerse a mirarse en un charco. Y ya mucho más convencido le dijo a la niña en tono más tolerante:
- ¡tienes razón!, mis plumas están marrones porque me caí a un charco pero... ¡solo fue eso!, tienes razón, ¡¡eso no tiene importancia!!!
Entonces la niña sonrió y le dijo:
- Ánimo, solo necesitas agua para estar bonito de nuevo, ¡ánimo!, un jarro de agua fría es lo único que puede cambiarte y ¡parece que te hace falta!.

Y dicho esto comenzó a salpicar agua de forma divertida y juguetona sobre el pájaro. El pájaro se quedó quieto, confiado y complacido mientras aquella niña echaba agua y más agua, más bien parecía que se estaba bañando ella con toda la cantidad de agua que lanzaba con sus pequeñas manitas. Pero al poco tiempo todo el lodo, barro y suciedad se desprendieron de su plumaje y fueron al suelo a confundirse con las piedras de la calle. El pájaro al verse limpio rápidamente se miró de nuevo en la fuente y al ver su reflejo de nuevo azul intenso se puso a saltar de alegría y alivio.

La niña, sin decir nada más, se dio media vuelta y a punto estaba de irse sin despedirse cuando el pájaro le llamó y le dijo:
- eh, niña, no te he dado las gracias, no te vayas, ¿hay algo que pueda hacer por ti? me has ayudado a volver a ser quien era, ¿hay algo que pueda hacer por ti?

La niña le miró con ternura sin decir nada pero fue extraño, el pájaro al mirarla de frente vio que en sus ojos no se reflejaba ningún brillo. Aquella pequeña a tientas, tomó su pequeño bastón que estaba posado en el suelo de la fuente de piedra, se levantó y tanteando el camino comenzó a alejarse. El pájaro se quedó tan sorprendido viendo que era ciega que no acertaba a moverse de la impresión. Pasaron unos segundos y finalmente el pájaro reaccionó y se fue volando hasta la niña:
- oye, le dijo con tono comprensivo, pero.. ¡si eres ciega!, no entiendo, cómo, cómo, pero ¿cómo has podido decirme tantas cosas de cómo soy yo... si tú no me ves?

La niña sin sorprenderse por las palabras del pájaro simplemente le dijo:
- es fácil, eres un pájaro, ¿no? tu mismo me has dicho que eres un pájaro, así que yo solo he descrito a un pájaro, ¡porque yo sé cómo es un pájaro!, me lo enseñaron en el cole, - dijo la niña con su pequeño orgullo infantil; -lo único que no podía ver, -añadió la niña con naturalidad, - era eso que te tenía tan triste, tu suciedad, y al contarmelo tú me he puesto muy contenta... porque ¡¡tenía solución!!, ¡agua!.

El pájaro comprendió la lección que aquella niña le daba y prometió no volver a enfadarse por cosas sin importancia y fijarse más en los pequeños detalles que delataban las verdadera cosas que debían preocupar.

- ¿Puedo pedirte algo? dijo entonces la niña interumpiendo el pensamiento del pájaro.
- Eh, sí, claro lo que quieras, - contestó el ave.
- Verás - dijo la niña, - yo siempre he querido tener el pelo azul, no sé si quedaré ridicula o estaré guapa, pero como no me veo pues no me importa, ¿podrías ayudarme tú a tener el pelo azul???

El pájaro sonrió ante aquella loca petición y mirándo su plumaje le dijo repitiendo frase:
- pues... ¡¡¡tienes suerte!!! ¡porque yo soy azul! - y sin más arrancándose varias de sus plumas las fue colocando en su cabecita cubriéndola sus pequeños rizos por completo. La niña, feliz, comenzó a saltar de alegría diciendo:
- ¡tengo el pelo azul!, ¡tengo el pelo azul!! - decía con estusiasmo.

El pajaro se quedó muy complacido con la reacción de la pequeña y tímidamente se asomó de nuevo al agua de la fuente. Contempló que en una de sus alas había una pequeña calva en donde la ausencia de plumas denotaba un agradecimiento...

- Curiosamente, aunque me faltan plumas, no sé porqué pero ahora me veo mucho más bello que antes, - le dijo entonces el pájaro a la niña.
- ¡¡¡Sí!!!, ¡sí!¡ sííí! yo también me veo mucho mejor con mi pelo de lindas plumas azules! - dijo la niña con natural inocencia.


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Hagamos de lo que nos ha dado la naturaleza una virtud para nosotros y un regalo para los demás.

viernes, 28 de marzo de 2008

La nube que quería sonreir


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Angel - Sarah MacLachlan

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Había una vez una nube blandita y esponjosa que quería sonreir...


- !Quiero sonreir!, - decía, - !quiero sonreir!, - repetía, - ¿quién quiere verme sonreir??, -preguntaba con algodonada voz.
- Eres una nube, - le decía con seriedad su papá Nube, - las nubes no sonríen...
- ¿qué hacen las nubes papá?- preguntó con ingenua voz.
- Pues, navegan por el cielo, surcando distintos momentos del día, recorren distancias tanto en vertical como en horizontal, en definitiva viajan y acompañan a otras nubes...
- ¿Viajan? ¿Llevan maleta?, cuando se viaja se lleva maleta, ¿verdad papi?.

- Eh, sí, claro nubecilla, sí, pero las nubes no llevan maletas, no hace falta, viajan desnudas...

- ¿Desnudas? ¿Estamos desnudas? y oye, ¿porqué no tenemos frío papi?.

- Eh, buf, verás pequeñina, las nubes no sienten ni frío ni calor, ni tienen pensamientos, ni son animalitos ni son personas ¿estamos?, - dijo el papá Nube ya un poco perdiendo su paciencia.


- Pero... si no tenemos sentimientos ¿porqué yo puedo sonreir?

- ¡Tú no puedes sonreir! dijo el papá ya poniéndose serio con su preguntona hija, ¡tú no sonríes, no puedes sonreir!.

- ¡Sí que puedo! - dijo la nubecilla muy contrariada por lo que estaba escuchando, ¡sí que puedo!, ¡yo puedo!.

- No, no puedes, - repitió el padre - y dejémonos ya de tonterías, vete con mamá nube a hacerla compañía y déjame seguir con mis trabajos, - sentenció Papá Nube.


La nubecilla triste y cabizabaja se acercó a su mamá.

- ¿Qué te pasa nubecilla? - dijo con voz candorosa su madre al detectar el semblante apagado de su hija.

- Pues que papi ¡es tonto!, ¡no cree que yo pueda sonreir!, - protestó la pequeña nube.


La madre con suma paciencia le dijo:

- verás, tu padre no es tonto, tu padre está en lo cierto, las nubes no podemos sonreir, eso solo lo hacen las personas, ni tan siquiera los animales o las plantas pueden sonreir, ese gesto sobre el propio de humanos y nosotras las nubes no somos humanas, argumento con lógica su madre para que su pequeña lo entendiera mejor.

- ¡Noooo!, - gritó la nubecilla cabezota, yo, yo, yo... ¡yo puedo sonreir! - dijo enfadada.


Y sin más se alejó de su mamá a sentarse solitaria en el cielo.


- Esta nube es demasiado niña - le dijo mamá nube a papá nube, - no sé qué vamos a hacer con ella, dice unas cosas....

- Déjala, ya se dará cuenta de sus limitaciones, es demasiado tozuda, ya aprenderá ella sola, -concluyó el padre.


El Sol que había estado pendiente de toda la conversación se acercó a la nubecilla y le dijo:

- ¿tú de verdad crees que puedes sonreir?

- Sí, sí, - dijo la nube recuperando ánimo, ¡¡claro que puedo!!!

- Y ¿porqué no sonríes? - preguntó el Sol con didáctica intención para que la pequeña viera su limitación.

- Es que yo... es solo que... solo que... - dijo con voz cada más entristecida...

- ¿Solo que qué? - le preguntó el Sol buscando que se enfrentara a la verdad.

- Pues... que yo... ¡no se hacerlo!, aún soy pequeña y bueno, yo aún no sé sonreir ¡porque no sé cómo se hace!, - dijo la nube apenada.


El Sol se quedó prendado de tan inocentes palabras, de la confianza que tenía esa nube en conseguir algo que ni sabía cómo se hacía ni que no se podía hacer. Entonces apartándose de la nube, se quedó reflexionando un momento, minutos después sin decir más llamó a un viento amigo y junto a su runfido le hizo una petición en voz muy baja. El viento asombrado le dijo al Sol:

- No te preocupes, hare lo que pueda.


Entonces se acercó a la nube y soplando en diferentes zonas con mayor y menos intensidad fue separando y disgregando sus partículas, moldeándola con intención y logrando así formar dos huecos grandes, separados y redondos en su zona superior, y una franja prologada de derecha a izquierda en la zona inferior. Cuando hubo terminado su trabajo, le dijo al Sol:

- Ya está, tal y como me habías pedido.


Entonces el Sol sintiéndose complacido por el esfuerzo realizado por su amigo viento se coloco por detras de aquella nube y lució con brillo. Por entre los ojos y la boca formados en aquella pequeña nube una luz de sonrisa iluminó su algodonado rostro.


- ¡¡Mira papi!!, ¡¡mira papi!!, - se oyó a una niña decir desde la Tierra... -¡¡una nube en el cielo me está sonriendo!!!. ¡¡mira, mira! me está sonriendo!!!

- Sí, hija, sí, claro, claro, - dijo el padre sin despegar la vista de su recién comprado periódico.


Y desde entonces aquella nubecilla vivió siempre muy satisfecha sabiendo que su pequeño sueño, su ilógico, descabellado e inocente propósito de ser una nube que sonriera lo había conseguido.



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Todos llevamos dentro una nube que quizá aún no sabe cómo sonreir... pero que, no lo dudéis, puede hacerlo.

jueves, 27 de marzo de 2008

La tirita mágica


Este cuento para mi es especial, ojalá pudiera curarse cualquier corazón herido con una tirita mágica. Espero que os guste su letra, su imagen y la música que he escogido.


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Looking Through The Eyes Of Love -Enya

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- Mamá,mamá rápido, necesito una tirita, ¿dónde hay tiritas?.
- ¿Qué tienes mi vida?, ¿te has caido? ¿te duele algo?.
- ¡No!, solo necesito una tirita, o si no que me des unas gasas, un esparadrapo, unas vendas, algo que tengas para curar a las personas, ¿dónde hay?, ¿dónde tienes el botiquín para las curas?
- ¿A quién, a quien hay que curar??, mi vida, ¿quién te preocupa? ¿qué es lo que pasa?
- Me preocupa mi amiga, hay que curar a mi amiga, ¡rápido!, déjame una tirita, no hay que perder tiempo, ¡vamos!!
- Hijo, me estás poniendo nerviosa, ¿qué le sucede a tu amiga?:- ¿se ha caído?
- No
- ¿le han pegado?
- No
- ¿le duele algo?
- No sé, yo creo que sí.
- Hijo, no te entiendo, por favor ¡habla más claro!
- Pues verás, es que necesito una tirita para curar a mi amiga, está ahí fuera de casa y está llorando... le he preguntado, pero no me contesta, solo tiene apretado en su pecho con sus manitas un colgante con la foto de su hermano, y llora, llora mucho, algo tiene que dolerle para llorar tanto, yo creo que se le ha debido de romper el corazón y por eso se lo está sujetando.

La madre se quedó atónita con la lógica de su hijo y añadió para tranquilizar a su hijo:
- sí tienes razón, si se le ha roto el corazón debe dolerle mucho, pero verás hijo, ese dolor es por dentro, las tiritas para este caso no sirven para curarla.

El niño se quedó apenado con tal respuesta:
- ¿porqué?- dijo de repente en un hilo de voz infantil con los ojos enrramados mirando a su madre con gesto de súplica. Pero luego sin decir nada, con ese semblante niño que denota una profunda desilusión, se marchó a su habitación muy triste.

La madre se quedó pensando unos momentos y al cabo de un rato tuvo una idea. Tomó una tirita, fue a su habitación y le dijo a su hijo:
- mira, esta tirita yo la guardaba como algo muy especial, es un poquito más grande que las tiritas normales porque ¡es una tirita mágica! y por eso vale para lo que le pasa a tu amiga. Has de ponerle esta tirita encima de su corazón y entonces verás como deja de llorar y sonríe. La tirita tiene una propiedad mágica, al contacto con un corazón es capaz de pedirte algo. Si aquello que te pida esta tirita tú puedes cumplirlo tu amiga sonreirá y le aliviarás un poquito el dolor de su corazón roto, para eso es una tirita mágica!

El niño abrió mucho sus ojitos con la explicación de su madre y sin pensarlo más, a toda prisa tomó aquella tirita tan especial y salió en busca de su amiga.

Al verla hizo lo que le había indicado su madre, dejó al descubierto la parte adhesiva de aquella tira blanca y con gran inocencia infantil colocó la tirita por encima del vestido de la niña, tapando así su corazón.La niña le miró muy asombrada sin entender qué hacía su amigo.

De repente el niño se fijó en aquella tirita y descubrió que escrita en tinta azul se distinguía una frase.

La frase decía: ¿me das un fuerte abrazo?.

El niño, ingenuo y creyendo que esa tirita era mágica de verdad pues le estaba pidiendo algo, se quedó mirando a su amiga y con gesto de cariño le apretó fuertemente entre sus brazos. La niña se quedó recogida y quieta pero pasados unos segundos comenzó a sentir el calor de su amigo y le apretó hacia ella para que no se soltara y así estuvieron abrazados sin decir nada un buen rato.

Al soltarse, al niño le brillaron los ojos:¡su mamá tenía razón!, tenía razón!! aquella tirita era mágica!!! había curado un corazón roto, pues su amiga, sin saber muy bien porqué, le miraba sonriendo!!!

Con gran satisfacción se despidió de su amiga y entró en su casa diciéndole a su madre en gritos de alegría: - mamiiiii, graciassss, ya le he curado a mi amiga su corazón roto con la tirita mágica que me disteeeeeeee. ¿tienes mássssss?


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A veces me gustaría poder ponerle una tirita en el corazón a una persona que sufre y decirle: ya está, ya pasó, ya te puse la tirita, ya te curé.

martes, 25 de marzo de 2008

La libreta del corazón



Imagine-Eva Cassidy

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- ¿Qué haces?
- Apunto.
- ¿Qué apuntas?
- Las personas que me quieren.
- ¿cómo vas a estar apuntando las personas que te quieren?, ¡no digas bobadas!
- No son bobadas, yo apunto.
- Y ¿a quién apuntas?
- Uy, llevo ya unas cuantas...
- ¿y para qué las apuntas?
- Para recordar que me quieren.
- ¿y porqué necesitas recordarlo?
- Qué tontería preguntas, pues para lo que se recuerdan las cosas... ¡para no olvidarlo!
- Ah... claro, claro.

Esta niña está cada vez más loca, djo el niño mientras se alejaba si decirle ya nada más.

La niña prosiguió escribiendo, muy afanosa en su tarea no se dio cuenta de que el niño regresaba...

- Oye ¿te puedo hacer una pregunta?
- Sí, claro.
- ¿porqué hay que recordar a las personas que te quieren? si te quieren, te quieren, ya está, ¿porqué apuntarlas para que no se te olviden?
- Es que cuando sea mayor quiero tener muy claro quienes me han querido.
- Y eso ¿cómo se sabe?
- Es fácil, ¡las que estén en mi libreta!
- Y ¿no tienes miedo a equivocarte con alguna, a dejar de escribir a alguien, a poner a alguién de más?
- Uy, no!, todas las que están en mi libreta son las que me quieren fijo, no hay equivocaciones...

- No sé, a mi eso me parece demasiado... radical, tal vez vayas y te dejes a alguien...
- ¡No me dejo a nadie!
- Bueno, bueno, no te enfades. Y dime, a mi... ¿me has apuntado?
- Hummm, veamos, puessss..... no, no estás.
- Ah, vale, me parece muy bonito ¿pues sabes qué te digo? Que eres una niña repelente, que eres boba, que más te valiera dedicarte a hacer cosas sencillas y productivas, que no te soporto, que ya te puedes ir, que no quiero saber nada de ti ¿te enteras?
- Sí, bueno sí, ya veo, pero oye no te enfades, ¿porqué te enfadas?
- ¿Qué por qué me enfado?, me preguntas ¿qué porqué me enfado?!!, tú lo que eres es una niña.... necia!, arghh, déjame en paz!, ¡olvídame!

El niño se dio la media vuelta para marcharse y de repente paró... escuchó... la niña estaba sollozando...
- Snif, snifff, snifff.
- Eh, oye, bueno, yo no quise decirte tanto, no quise decirlo así, yo es que...
- Buahh, es que eres un bruto, no tenías porqué decir todo eso, no sé, me has hecho sentirme triste... no vuelvas a ser tan brusco ¿vale?
- Vale, lo lamento, yo no quería... yo no quería hacerte llorar, de veras que no.
- Vale, déjalo, olvidalo ya, ya se me pasó, ya estoy bien.

Tras unos segundos de repente la niña de nuevo volvió a romper a llorar...
- Buahh, buahhh, snif, snif
- Pero ¿qué te pasa ahora? ¿he dicho algo más qué...?
- Sniff, snifff. ¡¡buahhh!!!
- Para, para, para ya por favor, yo no quiero que llores, ya te he pedido disculpas dime, ahora ¿porqué lloras tanto?
- Porque , porque, pues porque... ¡¡no sé que hacer!!!
- Eh??, como qué no sabes qué hacer... que no sabes qué hacer... ¿¿con qué??

- Pues... ¡con tu nombre!, dijo la niña recuperando aliento, pasándose la manga de su vestido por sus ojillos y haciendo florecer al mismo tiempo una sonrisa, ¡es que no quiero apuntarlo con faltas de ortografía!

¿me lo deletreas por favor?


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Algunas personas demostramos así a quienes queremos, dándoles, aunque sea de forma infantil, la certeza de que nos sentiríamos muy mal si no quedásemos apuntados en la libreta... de su corazón.

domingo, 23 de marzo de 2008

Un tambor en el cielo



Eye in the sky - Nora Jones

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-Papi, papi, ¡quiero hacer un dibujo!.-Bien hija toma tus pinturas y papel, todo está sobre la mesa. Ponte una bata ya sabes que mamá no quiere que te ensucies y dibuja algo bonito, como tú sabes hacer, ¿de acuerdo?-No, papi, no necesito papel, ¡quiero pintar una cosa en el cielo!-¡eh!,¿en el cielo? No, veras cariño, en el cielo todas las cosas ya están pintadas desde hace muchos muchos años. -No, no, yo quiero pintar algo en cielo, algo que aún no está pintado.-¿algo que aún no está pintado? No lo hay. Mira, el cielo es perfeccción, con sus nubes, con su sol, con su luna y sus estrellas, incluso cuando se pinta de azul intenso, el cielo es bello como es, no necesita ningún añadido ¿no lo comprendes?.-Pero, ¡yo quiero pintar algo que le falta!, si no lo pinto no sabré donde está y yo necesito saberlo, necesito tenerlo localizado, así siempre lo sabré, necesito pintar algo ¿puedo? ¿puedooo? ¿sí puedo? snifff, sniff, déjame papi, buahhh, (dijo la niña haciendo pucheros).-Bueno, bueno, tranquila, no pasa nada, si tú quieres pintar algo en el cielo, mira haz lo siguiente. Como el cielo ahora está muy azul es mejor que tomes la pintura blanca. Mira hacia arriba y con tu manita ve dibujando eso que tanto quieres ver.
La niña se paró unos segundos, miró sus pinturas sobre la mesa y tomando la pintura amarilla dijo, prefiero pintarlo en amarillo a él le gusta más ese color.
Entonces comenzó a hacer trazos grandes, deteniéndose en alguna zonas, y prosiguió dibujando por espacio de varios minutos, muy muy concentrada. Luego a modo de finalizar su dibujo tomó la pintura negra y pareció escribir algo.Su padre le miraba como extasiado, sin entender bien ni qué hacía ni qué dibujaba, esta niña es muy especial se decía para sus adentros, va a sufrir mucho en esta vida, viene a un mundo demasiado lógico, pero no hay duda de que es especial, pinta sobre el cielo y pone su firma... reflexionaba.
-Ya está papi, ya terminé ¡ahora el cielo está completo!-Ah, dijo el padre mirando a su hija con cara de desconcierto. -¿Te gusta papi?-Verás pequeña yo si miro al cielo no veo lo que has dibujado, será que lo has hecho muy pequeñito o muy especial y no logro verlo bien, así que no puedo decirte si me gusta o no. Dime tú, ¿qué es lo que has dibujado?-He dibujado un tambor, ¡al cielo le faltaba ¡un tambor!, he dibujado un tambor, el cielo es grande... -¿Un tambor? ¿para que has dibujado un tambor? dijo su padre desconcertado.- Verás mi mejor amigo del cole dice que su mamá está en el cielo, hoy le he visto llorando mirando hacia arriba y decía: sé que no puedo verte pero sé qué estás, te quiero mucho, no te olvides de mi. Y yo he pensado que como su mamá siempre era muy bromista, a lo mejor se ha escondido tras una nube o detrás el Sol y por eso no puede verla. Así que he dibujado un tambor y le he dejado escritas unas claras instruccciones. "Tócalo siempre que me eches de menos". Espero que lo entienda.
Y yo no sé lo que mi amigo pensó, solo sé que cuando fui más mayor un dia recordando esta historia se lo conté, el miró con afecto y me dio un abrazo y sin decir nada se marchó. Pero lo que si es cierto es que hoy en día cuando hay una tormenta y el cielo se pone oscuro, hay muchos truenos y todo resuena mucho, mucho, él sonríe.

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Y con el paso de más años esta historia se ha ido trasladando de persona en persona y ahora somos muchos los que en una noche de tormenta en vez de andar asustados, sencillamente, durante un breve espacio de tiempo, sonreimos. Cuanto más grande es el ruido... creo que sonreimos más y más personas

martes, 31 de julio de 2007

Hilos dorados de ilusión


Bela musica-Wollenreider

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Había una vez una niña, esta niña poseía un pequeño tesoro. Entre sus manos guardaba unos hilos dorados, eran tres, cada hilo significaba algo en su vida, su familia, sus amigos y su corazón. Tres hilos dorados que guardaba en sus manitas pequeñas tratando de que nadie se los quitara nunca.

Pero tenía unos amigos que siempre andaban investigando porqué ella siempre escondía las manos, no las escondas decían, déjanos ver qué tienes ahí, presionaban, sin embargo ella sonreía y continuaba con sus hilos entrelazados entre sus deditos y sus manos juntas, apretadas inocentemente a la espalda, sabía que tenía un tesoro y sabía que debía protegerlo.

Un buen día mientras llevaba ese tesoro entre sus manos vino un viento muy fuerte y en un descuido suyo, los hilos juguetones se fueron desenrredando y libres volaron hacia el cielo escapándose de sus manos. La niña contempló con tristeza como su pequeño tesoro se escapaba rumbo a las estrellas.

Y quedó triste...

Pasaron muchos, muchos años y aquella niña había crecido hasta convertirse en una hermosa mujer. Pero seguía recordando aquellos hilos que un buen día habían volado en un descuido suyo de sus manos.

Un buen día estando con su madre, de repente ella empezó a llorar y le dijo: no quiero volver a sufrir como cuando era pequeña, no quiero volver a revivir aquella historia, yo no voy a poder afrontarla sola... La hija comprendiendo lo que decía le dijo, no te preocupes mamá yo estoy aquí, no te voy a dejar sola, todo saldrá bien, estoy a tu lado, lo pasaremos juntas y sonreiremos al final, ya lo verás. Al punto a sus manos cayó del cielo un hilo dorado, ella sin comprender bien pero contenta de tener algo que le recordaba lo que había perdido, apretó su mano y mirando al cielo le agradeció el regalo y se lo enroscó en un dedo recordando cómo lo hacía cuando era pequeña.

Pasaron unos meses y otro día quedó con unas amigas, querían decirle algo... Ella ilusionándose pensando que le invitarían a una fiesta, a tomarse unas copas quedó con ellas. Pero la noticia fue distinta en vez de salir sonriendo se despidió con el alma en un puño y el corazón hecho pedazos. Al marcharse sin comprender porqué ese daño... miró al cielo y dijo, ojalá sean felices y dejen de necesitar herirme, al momento de haber pronunciado esa frase cayó del cielo otro dorado hilo que se instaló cómodamente entre sus dedos. La mujer al verlo, lo recogió con cuidado y volvió a cerrar su mano agradeciendo el detalle.

Pasaron apenas unas horas de ese encuentro y estando de noche ya una de esas mismas amigas, apretó la herida con un mensaje certero... la mujer al recibirlo comenzó a sentir que su pecho se separaba del corazón y todo se deshacía en desilusión, desesperanza y desencanto... pero mantuvo la entereza y repondió con serenidad y buenas palabras y luego, aún siendo de noche miró al cielo y tan solo dijo: ojalá sea feliz, se lo merece... y en ese mismo instante apareció del cielo sin luna un tercer hilo dorado que posándose en las manos se enredó con familiaridad entre sus dedos.

La mujer contempló su mano y vio con asombro y emoción que había recuperado su tesoro y entonces comprendió y esbozando una sonrisa abrió su mano con gratitud y soltó todos los hilos, que libres volaron de nuevo al inmenso cielo.

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Un hilo dorado es ese momento especial que cae del cielo a tus manos para recordarte que quien sabe generar amor, amistad y comprensión, siempre tendrá un tesoro en su vida y no hay que tener miedo ni tristeza a perder ese tesoro por malos vientos cuando se ha comprendido de que manera SIEMPRE se pueden volver a enroscar en tus manos pequeños hilos de ilusión.

Mascota para días grises

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Esta es una mascota analógica que os despertará una linda sonrisa en esos días que se despierten grises. Con sus grandes orejotas escuchará con entrega y atención vuestras calladas tristezas.


Tiene un gran cabezón para que le quepan todas sus grandes ideas.
Tiene un ojito pequeño para ver lo esencial y el otro haciendo el guiño de la complicidad.
Tiene una gran nariz para oler rápidamente las desilusiones.
Y sentadito y calladito, simpaticón y fiel, siempre estará ahí cuando lo necesites.

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Si estáis tristes nada mejor que una buena dosis de imaginación para despertar sonrisas y abrir el corazón.