jueves, 2 de octubre de 2008

Descansa noche... descansa






- Mami, no apagues la luz hoy tampoco, ya sabes que por las noches tengo miedo...

- Pero ¿porqué tienes miedo tú, mi cielo?

- Todo está muy oscuro, no se ve nada, mami, mejor ¡no apagues la luz!.

- Vale, entiendo, la dejaré encendida de nuevo, pero llevas ya muchos días durmiendo con la luz encendida y eso no es bueno, así no descansas, tampoco dejas descansar a los demás...

- Pero es que tengo miedo..., -protestó la niña- además a nadie le molesta que yo duerma con la luz encendida, ¿verdad? - dijo la niña con una mirada punzante buscando la aprobación de su madre a sus palabras.

- Mira, hija, - dijo entonces la madre, - quiero contarte una historia, en realidad es una historia real aunque muy pocos creen que eso sea así ¿quieres oirla?

- Sí, sí, mami, me gustan las historias que cuentas, son tan bonitas... cuéntamela... pero, eso sí, tú no apagues la luz ¿vale?

- Vale, mi amor, yo no apago la luz pero tú recuéstate para que puedas escuchar mejor esta historia...

- Había una vez, -comenzó así la madre -, una niña que le tenía mucho miedo a la oscuridad. Siempre al irse a la cama llevaba consigo una pequeña linterna y cuando todo estaba a oscuras sacaba su pequeña luz y sin que nadie le viera, bajo la almohada para no despertar a su hermanita la encendía, al principio solo lo hacía durante unos minutos, tenía miedo a que alguien pudiera reñirla al verla, pero al comprobar que nada sucedía, que nadie le decía nada, cada día prolongaba más tiempo su luz y así pasaba buena parte de la noche con esa claridad en su camita. Por no dormir las horas suficientes al levantarse era perezosa, no hacía su cama y muchas veces no estaba de buen humor, más bien se levantaba casi siempre enfadada.

Un buen día al ir a acostarse, ¿sabes qué sucedió? pues que la linterna, que llevaba muchos días encendida y estaba ya muy acalorada le habló a aquella pequeña niña de esta manera:

- ¿Sabías que la noche te observa?, cuando no la dejas dormir... la noche se incomoda, -dijo descuidadamente la linterna.

- Eh, ¿quién habla ahí? - preguntó la niña muy asustada.

- Soy yo... tu linterna, no tengas miedo, verás, solo quiero hacerte una pregunta: ¿Sabías que la noche se incomoda con la luz?, - repetió seguidamente la linterna.

- ¿Qué la noche se incomoda? ¿qué quieres decir?, - preguntó la niña sorprendida.

- Pues eso, que no dejas dormir a la noche... tienes siempre mi luz encendida y de esa forma es imposible poder cerrar los ojos, y descansar ¿y sabes qué pasa si la noche no descansa?

- ¡No!, - dijo la niña confusa, - la verdad es que no había pensando que la noche tuviera que descansar.

- Claro que sí, es como tú y como yo, - dijo la linterna - ¿no descansa el día haciendo que el Sol se recueste en el horizonte?, pues igual hace la noche, por el día no vemos a la noche, pero ahí está y cuando todos se van a dormir,.. ella hace lo mismo, ¡se va a su cama! y se tapa con una mantita negra, de color muy oscuro, para no coger frío, la noche siempre está muy arriba, muy alta, a veces duerme un poco más destapada porque la Luna de cerca le da calor con su blanca mirada, pero el resto de las veces se tapa bien para no coger ningún resfiado y se duerme... pero, - prosiguió la linterna,- sí tú me enciendes, no dejas dormir a la noche, la desvelas, se destapa y entonces... a la mañana siguiente la Luna intenta convencer a la noche de que descanse, y ¡hay un lío tremendo!, verás ¿no te has fijado que a veces mientras empieza a salir el Sol, la Luna aún anda luciendo su cara pálida?

- ¡Sí!, -dijo la niña como haciendo un descubriento a través de las palabras de su amiga la linterna, - ¡es verdad!, yo a veces he visto a la Luna y ya era de día!!

- Pues es por eso, - continuó argumentando la linterna, -porque algún niño poco considerado no deja descansar a la noche y la Luna ha de brillar más horas para ver si se duerme un poquito y no se levanta tan malhumorada.

- ¿La noche se enfada?, - preguntó con vocecita apenada una inocente voz.

- Pues sí, - le contestó la linterna, -cuando un niño enciende una luz, ella se desvela, y tarda en coger el sueño, se destapa en la camita y luego va y... coge frío, se resfría y... el sol que quiere mucho a la luna al verla así, tan ojerosa y cabizabaja, pasa un día entero muy muy triste porque no entiende porqué hay niños que solo se preocupan de ellos mismos y no les importa que su amada la noche... se ponga mala.

Y esa es la historia,- dijo la madre concluyendo su relato. Ese es el motivo por el que algunos días, esos, en que la noche no ha podido descansar sus horas reglamentarias, las personas se levantan tristes, perezosas o malhumoradas, la noche no ha podido descansar bien y eso... se refleja en nuestra caras.

Así que ahora, -prosiguió la madre,- vamos a ver qué podemos hacer para que la noche hoy descanse ¿a ti se te ocurre algo?,

La niña bajó un poco su cabeza avergonzada y contestó:

- no, bueeenooo, hummm, no sé, no se me ocurre, deja que piense, tal vez mañana se me ocurra algo, - dijo la niña tratando de evadirse de la pregunta.

- Vale, -dijo la madre que tenía plena confianza en el corazón de su hija, - ya lo pensamos para mañana. Buenas noches mi cielo.

- Buenas noche mami, hasta mañana.

Solo la noche pudo ver que en una pequeña habitación a oscuras una manita, se coló por debajo de su almohada, se oyó un click, y una vocecita infantil dijo en un susurro: - perdona noche ya te dejo dormir, siento haber sido tan desconsiderada. Buenas noches hermanita, descansa.

Y todos empezaron a dormir desde esa misma noche, por fin, con la luz apagada...


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Para todos los niños que le tienen miedo a la oscuridad, que aún no saben que una noche es tan importante como una mañana.

9 comentarios:

Jose Manuel dijo...

Muy bonito el cuento Cris!! no cabe duda de que tienes mucha imaginación y gran capacidad de expresión, me ha gustado mucho. No estaría de más si algún día te planteas el hacer una recopilación dirigida para los peques y la publicas en formato libro, me la imagino así muy bien ilustrada y con algunos fractales tuyos adaptados para la ocasión. Sería bonito y además educativo.

Acabo de darme cuenta el tiempo que hace que no escribo, ya me pondré alguna vez.

Un abrazo!!

Ñoco Le Bolo dijo...

Es una preciosa historia con moraleja pero me pregunto por qué la noche no me deja dormir a mí. ¿Querrá que esté en vela para para otear en busca de tantas lucecitas escondidas bajo unas sábanas?

Tierna historia.

Carlota dijo...

gracias guapa, ya tengo a quien contárselo esta misma noche ;), me encantó, y espero que funcione. Muac!

Cris dijo...

Jose, gracias, algun proyecto parecido de recopilación tengo en mente no creas, pero necesito ese tiempo que pone en orden las ideas y las saca adelante, si algún día lo veo factible claro que lo hago! muchas gracias por tu consejo y tú no dejes de escribir!, vale? me encantará leerte nuevas cosas aparte de ver esos ambigramas que cada día los haces más y más profesionales... y lo sabes ;-) Un abrazo

Ñoco, cuenta lucecitas de esas que esconden los niños bajo la almohada, vale? imagina a todos esos niños de todo el mundo, de un pueblo o una ciudad, con sus caras ilusionadas jugando con sus luces, cuenta esas luces e imagina cómo son, donde están y poco a poco te quedarás dormido plácidamente sin pensar en nada más, te lo garantizo ;-), gracias por tus palabras

Carlota, qué bonito de veras saber que un cuento mío lo escuchará algún pequeño y tal vez sonría o lo que es aún mejor, duerma con la luz apagada, es bonito de veras, es la finalidad de mis cuentos pero cuando me lo dicen pues eso lo hace todo más real y más cercano y emociona, gracias, otro beso

MABANA dijo...

Que hermoso cuento...no habia pensado este punto de vista sobre el dormir con luz...

Maravilloso de verdad!1, escribes como me imagino que eres...toda dulzura...

saludisimos

Cris dijo...

Hola Mabana cielo, me alegra que te gusten los enfoques de mis cuentos, pues creo que soy dulce y salada, pero eso sí, cuando hay que ponerse seria, saco un sabor especial a lomo ibérico que no veas :-), je, es solo una forma de hablar, gracias por tus palabras. Un abrazote

Kpax dijo...

Muy bonita historia, ademas, en alguna ocasion podré hacer uso de ella.
un abrazo.

RAMMSES dijo...

Otro punto de vista, como si fuera otra perspectiva sin perder la dulzura inocente. Alguna vez fui niño y le temí a la oscuridad, la historia se la contaría a los míos...

Un beso.

Cris dijo...

hola Kpax! claro como dice un frase todo lo que aprendemos un buen dia le servirá a otros, un abrazo!

esa es la idea Rammses, contar historias sin perder la calidez en el objetivo, todos tenemos miedos, pienso que encontrar una forma de sobrellevarlos es constructivo y sano para nuestras vidas, yo al menos así lo intento, un abrazo!