Cuando era joven y libre y mi imaginación no tenía limites,
soñaba con cambiar al mundo.

Al volverme más viejo y más sabio, descubrí que el mundo no cambiaría,
entonces, acorté un poco mis objetivos y decidí cambiar solo mi país.

Pero también él parecía inamovible.
Al ingresar en mis años de ocaso, en un último intento desesperado,
me propuse cambiar sólo a mi familia, a mis allegados,

pero, por desgracia, no quedaba nadie a mi lado...
Y ahora, que estoy al final de mis días, de pronto me doy cuenta
que si me hubiera cambiado primero a mi mismo,

con el ejemplo hubiera cambiado a mi familia, a mis allegados.

Entonces, a partir de su
imitación y
estímulo,
podría haber hecho un bien a mi país

y,
quien sabe,
tal vez incluso
habría cambiado al mundo...

(Texto Anónimo)
Te Quiero Dibujar - Melendi