lunes, 8 de junio de 2009

Un paso sabio

Un hombre vivía con un gran dilema en su vida:

Un día desesperado por no terminar tomando la decisión más sabia acudió a un mago para que le aconsejara.

Tras escuchar su problema, el mago le dijo: - mira para que tomes la decisión más sabia toma esta piedra, sube a lo alto de aquella montaña que ves allí y desde la cima lanza la piedra hacia arriba, hacia el cielo y escucha atentamente mis instrucciones:

Si la piedra cae sobre el lado derecho de tu persona significará que NO estás haciendo las cosas bien, que algo te impide ver la verdadera dimensión de todo, que has de tomar tu decisión fijándote en otros aspectos que hasta ahora no has contemplado en el problema. Mira a tu derecha, y da un firme paso. En ese preciso instante acudirá a tu pensamiento la decisión más sabia.

Si la piedra cae sobre el lado izquierdo de tu persona, significará que SI estás haciendo las cosas bien, que has de seguir tu instinto y reforzarte en la postura que desde un principio te has marcado, que has de tomar tu decisión fijándote sólo en esa realidad para no confundirte con otro tipo de realidades que no van contigo. Mira a tu izquierda, y da un firme paso. En ese preciso instante acudirá a tu pensamiento la decisión más sabia.

El hombre satisfecho ante las palabras del mago se alejó de allí despidiéndose de él con enorme gratitud.

Al llegar a la cima de aquella montaña, muy serio miró aquella piedra y lanzándola con gran ímpetu hacia el cielo se dijo con confianza: ¡vamos allá! ¡tú me dirás cuál es el mejor paso!.

Pasaron muy pocos segundos cuando de repente la piedra golpeó en el centro de la cabeza del hombre provocándole un dolor insoportable que le obligó a caer al suelo. ¡Ay¡, ¡ay!, ¡ay! gritó el hombre dolorido por el impacto.

Arrodillado y llevándose las manos a la cabeza notó por la humedad de sus manos que estaba sangrando y trató de taponarse la herida con un pañuelo. Luego muy despacio y aún aturdido se levantó del suelo y tras unos minutos de recuperación se fue con gran enfado a buscar al mago.

- ¡Me has engañado! le dijo el hombre al mago con rabia en los ojos, contándole con todo detalle todo lo que había sucedido.

- ¿Hacia qué lado cayó la piedra después de golpearte en la cabeza?, dijo en mago con mucho tranquilidad.

Entonces el hombre muy desconcertado y con la voz muy baja acertó a decir: - no recuerdo, es que el dolor fue tan grande, que eso ¡no puedo recordarlo!.

El mago entonces le tomó de las manos y le dijo así: así es la vida, mientras andamos pendientes de tomar en todo momento la decisión más sabia, no nos damos cuenta de que es nuestra propia inmovibilidad la que nos provoca más daño.


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Tal vez todo se trate de eso, de dar el paso más sabio:
no quedarse parado.

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2 comentarios:

Aseret dijo...

Hola Cris, siempre compartes unas historias estupendas!!! Ya tenia ganas de entrar a leerte.
Esta me parece muy sabia. Nos eclipsa tanto el dolor del golpe que somos incapaces de retener, obserbar hacia que lado cayó la piedra.
Perdemos el objeto, el punto de mira por el que hacemos las cosas, además de no reaccionar ante el dolor y observar el recorrido que tomará la piedra al ser lanzada. Abrazar la oportunidad de apartarnos al verla caer sobre nuestra cabeza...
Jajajajjaja
me ha gustado mucho este cuento. Nos quedamos inmoviles, quietos sin vela caer...
Besotes guapa!!!
Te sigo leyendo.

Cris dijo...

Grcias Aseret, siempre demostrándome tu cariño de manera entrañable, no nos quedemonos inmoviles, claro que no!!, ni siquiera para expresar lo que sentimos, muchas gracias por tu visita!!! un abrazote grande!