martes, 31 de julio de 2007

El viento del Norte


Un día se encontraron en un extraño lugar dos viejos amigos...

P: ¿Qué haces?
C: estoy triste, espero a que llegue el viento del Norte, recoja dulcemente mis colores y me lleve lejos... muy lejos de aquí. Es mi última esperanza no quiero terminar destrozada...

P- No estés tan triste... estas cosas siempre pasan mujer... miráme, para mi esta ya es mi tercera casa, nadie quiere quedarse conmigo, siempre alguien decide por mi, voy de mano en mano, como si fuera una cosa prestada, como si ya no valiera nada...
C: Pues mi historia es más penosa, buen amigo, yo un día fue divertida, sacaba sonrisas, todos me querían y me cuidaban pero ahora ya... ya nadie me trata con cariño, cuando alguien se acuerda de mi y me coge entre sus brazos para salir, para dar un paseo, de repente en plena calle... sin yo saber porqué - nadie me explica- me sueltan de la mano y me dejan sola, ¡sola!, con mi edad... como si nada de mi importara y si por algún motivo, un viento demasiado suave o una ráfaga demasiado temprana, me hacen perder el equilibrio y caigo, van y se enfadan, yo no lo entiendo, no dan explicaciones, simplemente se enfadan, me ven caída en el suelo, tal vez herida y me recogen con brusquedad, y después de nuevo como si no me doliera nada por la caida, hale, me empujan de nuevo, vuelven a dejarme sola, e insisten varias veces, me dicen: debes manejarte sola, volvamos a intentarlo... y yo, que sé que ya no puedo, tan solo noto que no me quieren, y a veces, como una tonta, me pongo a temblar cuando veo que los he defraudado... y entonces me recogen en silencio y en sus cara puedo ver desilusión, así que me imagino que les estorbo y por eso estoy tan triste... siento que soy vieja, que ya no valgo nada... por eso quiero irme.

P: Yo te comprendo amiga, conmigo hacen algo parecido, el viento de aquí debería ser nuestro amigo y parece nuestro enemigo ¿verdad?. Pero desde mi punto de vista, tal y como yo lo veo, tú tienes más suerte que yo, mira, contigo al menos alguna vez quisieron jugar y a veces hasta se divirtieron, ¿no?, viste lugares nuevos que seguro no habías contemplado nunca... seguro que fuiste feliz... pero a mi... yo desde que nací nunca fui divertido, a mi siempre me utilizaron, me juzgaron, no me acompañaban, nunca me llevaban de la mano a su misma altura... algunas veces hasta me daban la espalda, otras me forzaban o si me ofrecía con educación me rechazaban con duras palabras, y si alguna vez estaba muy cansado o no tenía fuerzas y un mal viento me doblegaba entonces iban y me gritaban, me humillaban, me decían: es que no sirves, no vales para nada... y cuando se cansaban de mi me abandonan en cualquier sitio, algunos hasta me olvidaban, otros más despreocupados de mi hasta me perdían - yo creo que con intención-, y yo nunca he sabido qué decirles, no me salía decirles nada...
C: Pues ¿sabes qué te digo amigo? que no es justo, que yo no quiero terminar así como si nunca hubiera sido nada... he decidido que el tiempo que me quede de vivir no quiero llevar más esta vida, yo quiero irme de aquí ¿quieres venir? ¿me acompañas?

P: Pero, pero es que así, tan de repente... no sé, tengo que pensarlo, aquí, desde este lugar, es dificil que algo podamos hacer... ¿qué te parece si... ahora que no nos observan, tratamos de llegar a la ventana?
C: De acuerdo, ve tú delante, si no te importa yo te sigo, es que yo voy más lenta, estoy cansada, abre un poquito tus brazos ¿aún puedes tensarlos?, eres más fuerte que yo, así me apoyo un poco en ti y tú me llevas, ¿vale? es que me duele todo, soy tan vieja y estoy tan lastimada...
P: Sí, tú tranquila, apoyate en mi, poco a poco, ya lo verás, llegaremos hasta allí, tú tranquila, descansa...

Y a duras penas, descansando a momentos, recobrando aliento... ambos fueron llegando hasta situarse en la repisa de la ventana...

C: ¿saltamos ya?
P: No, espera, ¡mira! por allá a lo lejos ¿no lo oyes? es el viento de Norte, ruge con fuerza viene a por nosotros, ¡espera! no seas impaciente ¿no comprendes? llega por fin nuestra esperanza, no me falles ahora, no saltes, que ya viene...

Y de pronto... como por arte de magia, un viento amable y gozoso los envolvió y se elevaron hacia los cielos, ya en libertad... dejando atrás aquel cubo de basura, juntos y felices... la Cometa y el Paraguas.
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1 comentario:

Ñoco Le Bolo dijo...

¿Un binomio fantástico?
¿Rodari?
=:)))